Té matcha en la cocina

El té matcha, a parte de ser uno de los tés más apreciados, es también el más utilizado en cocina. Sobre todo en repostería, donde su delicado sabor dulce y su textura le dan una versatilidad envidiable.

¿Es el té matcha el rey de los tés? Tan solo los grandes entendidos podrían respondernos a esta pregunta. Lo que sí que está claro es que el té matcha da mucho de sí.

No solo forma parte de la ceremonia del té, todo un arte nipón. El fino polvo de un vivo color verde hace las delicias de los amantes de la cocina, ofreciendo mucho juego y despertando la imaginación del que se planta ante los fogones.

Hoy no nos pondremos a escribir sobre los tés, la grandiosidad del té matcha, sus propiedades y beneficios. Para ello ya hay algún post que puedes consultar si te interesa, aquí y aquí. Hoy os ofrecemos ideas para utilizar de forma diferente el té matcha.

Aunque nos ha costado escoger las recetas (¡ni os imagináis la pinta y lo deliciosas que están!), finalmente nos hemos decidido por preparaciones sencillas y rápidas. Y como ya hace calor, también fresquitas. Así tenemos más probabilidades de que os decidáis a probarlas (que lo sofisticado está muy bien, pero ¡a ver quién se atreve!).

Polo de té matcha

Empezamos por algo sencillo. Deliciosos polos de hielo hechos con té matcha. Hay quien los llamará helados o, para los amantes de lo anglosajón, pops.  Dulces, refrescantes y tentadores.

Ingredientes

  • 500 ml agua
  • Zumo de 1 lima (o 1 limón)
  • 1 cucharadita de miel (también puede ser un edulcorante sin calorías, por ejemplo, estevia)
  • 1 cucharadita de té matcha (4-5 g)
  • 5-6 hojas de menta fresca.

Preparación

Batir el té matcha con ½ taza de agua tibia. Procurar que no se formen grumos. Machacar ligeramente las hojas de menta con el zumo del cítrico. Deshacer el edulcorante escogido con el resto de agua y añadir el zumo (las hojas de menta pueden desecharse). Añadir el agua de menta y el té matcha y mezclar bien. Rectificar el dulzor si hace falta. Poner el resultado en moldes de helado y al congelador.

Nota: rectifica la concentración de zumo, de azúcar, de menta o de té matcha para adaptarlo a tus gustos. Puedes poner también la mezcla en una cubitera. Así puedes disfrutar de cubitos de té matcha para refrescar y dar sabor a tus bebidas.

Matcha latte fresquito

Una variación del café latte y en versión veraniega. Te sorprenderá el color y sobre todo su sabor.

Ingredientes

  • 1 vaso de Leche o batido vegetal
  • 1/2 vaso de cubitos de hielo o hielo triturado (si no tienes una potente batidora para este fin)
  • 1 cucharada de azúcar, sirope o edulcorante sin calorías (ojo a la proporción, que suele ser menor por el poder edulcorante)
  • 30 ml agua caliente (sin hervir)
  • 1 cucharadita de té matcha

Preparación

Pon el té matcha en un bol y añade poco a poco el agua caliente. Bate hasta que se acabe disolviendo sin que haga grumos. Mezcla el edulcorante con el batido vegetal o la leche. Añade la mezcla al té matcha. Procura en todo momento que no se formen grumos. Puedes pasarlo todo por la batidora. Deja enfriar. A continuación, mezcla con el hielo y bate enérgicamente hasta que el hielo quede triturado. Sirve bien fresquito espolvoreando un poco de té matcha por encima.

Nota: si te interesa tener un latte con espumita, mejor escoge una leche convencional para esta receta. Si tienes un batidor de leche, es un buen momento para utilizarlo. Y si quieres darle un toque más sofisticado, o preparar esta receta más al estilo postre, finaliza tu matcha latte con un poco de nata o una bolita de helado por encima. ¡Delicioso!

Gelatina de té matcha

Si es que con el té matcha se puede hacer de todo. Que te apetece helado… Pues, helado. Que lo quieres en formato latte… Pues, también. ¿Y en gelatina? ¡Por qué no!

Ingredientes

  • 1 vaso de agua
  • 5-6 g gelatina (puede ser gelatina convencional o agar-agar en polvo)
  • Edulcorante al gusto (con o sin calorías)
  • 1 cucharadita de té matcha

Preparación

Poner la gelatina o agar agar en un cazo con ¾ partes del agua y calentar removiendo de vez en cuando y el tiempo justo para que se deshaga la gelatina. Retirar del fuego. En un bol poner el té matcha. Calentar el resto del agua (sin llegar a hervir) y añadir al bol con el té. Batir sin dejar grumos y endulzar al gusto. Mezclar agua con gelatina + agua con matcha. Atemperar sobre una superficie de mármol o sumergiendo el recipiente de la gelatina en otro con agua y hielo. Verter la mezcla en un molde y dejar reposar en nevera hasta que gelifique.

Nota: Una vez haya cuajado, puedes cortar la gelatina a daditos y servirla en un plato acompañado de nata montada, helado o frutas del bosque frescas. O desmoldar entera decorarla como más te guste.

Esto es solo una pequeña pincelada de las centenares de opciones que este té nos ofrece. La lista podría continuar con un bizcocho, galletas, batidos, chocolate (has leído bien, chocolate verde), barritas energéticas, masa para crepes... e incluso, ¡podrías atreverte con una receta salada! Espaguetis de té matcha, bechamel para canelones, pan… en fin, que tan solo es cuestión de dejar volar la imaginación.

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