Podemos ayudar a nuestras defensas a través de buenos hábitos, con la óptima selección de alimentos, controlando el estrés y también con el apoyo de complementos alimenticios.
El sistema de defensas está compuesto por varias barreras. Las primeras son las piel y las mucosas, que están en contacto directo con el exterior. Otros mecanismos de defensas son los glóbulos blancos, los anticuerpos, algunas enzimas y ácidos que trabajan progresivamente. Cada uno de ellos con sus funciones específicas interviene según la necesidad, encargándose de identificar, contrarrestar y destruir los microorganismos identificados como potencialmente dañinos cuando han penetrado la primera línea de defensas.
Este complejo sistema de defensas es el que nos mantiene alejados de las infecciones y nos ayuda a permanecer sanos independientemente del entorno en el que nos encontremos. Por eso, fortalecer el sistema inmunológico a través de los alimentos es un principio vital que debemos considerar seriamente.
Cuando nuestra dieta no aporta lo suficiente para ayudar a mantener unas defensas fuertes y sanas, especialmente en determinadas épocas del año, según la edad o el estado de salud, pude ser necesario un aporte extra de nutrientes que las apoyen en sus funciones.
Realizar ejercicio físico, acompañado de una correcta respiración es una forma de mantener activo el organismo. Sin olvidar el control del estrés y un correcto descanso, factores determinantes que favorecerán un sistema inmunológico sano y vital