El estrés puede ser determinante para el desarrollo o agravamiento de muchas dolencias.
En la mayoría de casos, los episodios de estrés son puntuales y pasajeros. Sin embargo, existen situaciones y factores individuales en los que el estrés es difícil de gestionar. No es nada nuevo saber de alguien que ha sufrido un evento cardíaco tras un episodio de estrés. O personas que sufren migrañas cuando están pasando un momento emocional crítico.
El estrés puede también trabajar lentamente. Y lo hace principalmente sobre nuestro sistema inmunitario, ya que es muy sensible a estados emocionales alterados. Así, cualquier situación que cause un desequilibrio emocional puede generar tal estado de estrés que termina por afectar nuestro sistema inmune, que a su vez puede repercutir sobre nuestra salud.
Estos y muchos otros síntomas son señales de que mente y cuerpo están unidos y que lo afecta a uno repercute directamente al otro.
Identificar los factores que generan estrés y los síntomas del mismo es un paso importante para tomar las medidas que nos ayuden a recuperar el estado normal, y a trabajar en la búsqueda del equilibrio físico-emocional, que nos permita afrontar de forma acertada el estrés, bien sea si se presenta de forma excepcional, o si se instala como un estado crónico.
En cualquier caso, la naturaleza siempre está ahí para apoyarnos a través de sus numerosos recursos.