5 pasos para ganar la partida a la astenia primaveral

Primavera es sinónimo de renacer. La vida despierta del letargo invernal y esto no nos deja indiferentes. Nos afecta y nos altera de tal forma que hasta le hemos puesto nombre: astenia primaveral.

Hace un tiempo escribimos un post en el que nos hacíamos una pregunta: la astenia primaveral ¿Existe?

En él explicamos los posibles motivos por los cuales hay personas que sienten la primavera como lo que es: una explosión de vida. Y en cambio a otras le afecta de forma totalmente contraria. De tal manera que hasta le pusieron el nombre de astenia primaveral, aunque hay quien duda de que este concepto exista.

Mientras la comunidad científica se pone de acuerdo en si realmente existe, para todas aquellas personas que aseguran que la primavera es para ellos una estación en la que la falta de energía es una constante, disponemos de remedios que pueden ayudarnos a salir o sobrellevar la situación.

A continuación, te damos 5 pasos que ayudarán a que tu astenia primaveral sea un mero recuerdo.

1. Alimentación: Si hay un momento en el que la alimentación cobra especial importancia es en primavera. Y no se trata de comer nada en especial, tan solo que debemos prestar más atención a que esta sea sana y equilibrada. Es momento de olvidarse de los ultraprocesados, que lo único que harán será agravar muchos de los síntomas típicos de la astenia primaveral y apostar por alimentos protectores, como frutas y verduras, ricas en antioxidantes, vitaminas y minerales.

Muchas personas indican una disminución del apetito durante esta época. No hay que forzar la “máquina”, hay que comer por el hambre que se tenga. Aprovechemos esto para apostar por la calidad más que por la cantidad como los vegetales antes mencionados, además de cereales integrales, legumbres, frutos secos y grasas saludables. Y si con la alimentación no somos capaces de cubrir nuestras necesidades, un complemento multivitamínico nunca estará de más.

Tampoco hay que olvidar mantenerse hidratado. Principalmente con agua y en menor medida con infusiones. Los caldos y los purés son también una buena fuente de agua.

2. Energía: Como hemos señalado, la apatía, el cansancio o la falta de motivación acompañan a muchos al inicio de la primavera. Esto puede deberse a cambios en los biorritmos a causa del incremento de las horas de luz y el cambio horario, además del aumento de la temperatura y la aparición de alergias por el polen.

Un adaptógeno es una muy buena opción para acondicionarnos a los cambios que se suceden. Nuestra propuesta, en esta ocasión, es la Rhodiola rosea, una planta habitual de las regiones más frías. La rodiola puede ayudarnos a potenciar nuestro rendimiento físico y mental. Nos estimula sin llegar a ponernos nerviosos.

3. Alteraciones emocionales: Lo de “la primavera la sangre altera” tiene el mismo peso que nuestra astenia primaveral. Y las causas son las mismas: más luz y temperaturas más altas. Podríamos decir que es la otra cara de la moneda ya que se produce toda una revolución hormonal que conduce a la liberación de dopamina, oxitocina, noradrenalina y serotonina, además de feromonas. Aumenta el deseo sexual y el bienestar. Aunque esta alteración puede manifestarse también con cambios de humor, dificultad para concentrarse, irritabilidad o insomnio. Si eres de los que en primavera es pura hormona de la felicidad ¡Genial! ¡A disfrutarlo! Pero si eres de los que sufre los cambios de forma menos positiva, lo primero es no olvidar que es una situación pasajera.

Conectar con tu interior, hacer aquellas actividades con las que más disfrutes, incluso es un buen momento para trabajar la calma, hacer sesiones de yoga… crea ambientes óptimos, escucha música, perfuma tu casa con relajante lavanda

4. Hábitos: Te hablaremos de dejar unos y adoptar otros. Lo que vamos a dejar son los hábitos tóxicos. Por un lado, los tangibles como el tabaco, el alcohol y el consumo de ultraprocesados (mencionado antes). Y por el otro los intangibles como el sedentarismo, las malas relaciones y el estrés crónico.

Dentro de los hábitos a adoptar tenemos, por supuesto, la práctica de actividad física, crear una rutina de sueño y potenciar aquellas relaciones que te aporten algo.

Inicialmente costará. Unas cosas más que otras. No desfallezcas. Se constante. Ya verás que más pronto que tarde obtienes tu recompensa.   

5. Control de la alergia: Y, por último, no debemos olvidarnos de la alergia, una de las principales responsables de este estado apático al que muchos se sumergen durante tantas semanas.

La alergia al polen nos irrita los ojos y las fosas nasales, causa picor, dificulta la respiración y a muchos no les deja dormir con normalidad.

Para reducir la intensidad de las alergias y hacer que estas sean más llevaderas, el aceite de comino negro es uno de los remedios más efectivos que hay.

También hay que tener en cuenta despejar las vías respiratorias y dificultar el paso de compuestos potencialmente alérgicos.

Aunque estamos seguros que ya conoces algunas (o quizá todas) de las recomendaciones aquí descritas, nunca está de más hacer un recordatorio. Y si hay algo que nos hayamos olvidado, te animamos a que lo compartas con nosotros.

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