Pasos fundamentales en el cuidado de la piel

Los cuidados de la piel son esenciales para la salud y belleza de la misma. Nuestra piel sufre diariamente agresiones externas por factores a los que nos hallamos sometidos como el sol, el viento y la contaminación. Todo y así, la piel debe cuidarse también desde el interior.

La piel del resto del cuerpo también necesita y merece atención, el mejor cuidado cosmético para lucir una piel sana y radiante nos lo proporcionan los productos a base de ingredientes naturales, los mejores aliados de la piel para mantener su equilibrio y potenciar su naturalidad.

En la piel se refleja el estado de nuestro interior

Cuando aparecen granitos, rojeces, arrugas prematuras, cambio de tonalidad en la piel, puede ser que nos este indicando que debemos prestar más atención a nuestro organismo, por ejemplo en la alimentación e hidratación, pero no solo nuestro interior necesita suficiente atención, pues en gran parte el deterioro progresivo de la piel se debe a factores externos de los cuales no estamos del todo conscientes y es imposible evitarlos al cien por ciento.

La piel va cambiando a lo largo de la vida y en cada etapa requiere unos cuidados específicos. Es importante conocer las necesidades que tiene la piel en cada una de las etapas de la vida y proporcionarle los tratamientos más adecuados posibles. La piel se renueva cada 4 semanas y su aspecto depende de la salud, la alimentación (en la cual deben abundar los líquidos, las frutas y la verdura fresca) y las pautas habituales para mantener su buen estado.

Al margen de las atenciones y cuidados que se recomiendan, como limpiar, tonificar, exfoliar, hidratar y nutrir la piel. También es recomendable cada determinado tiempo someterse a un tratamiento hidratante profundo así como a una limpieza a fondo ya que la piel también necesita nutrirse constantemente a fin de mantener su elasticidad y frescor.

Debemos aceptar que los cambios en la piel son inevitables con el paso de los años. La idea es lucir una piel fantástica a cualquier edad.Hay unas pautas invariables en el proceso de cuidado y atención a la piel, unos sencillos pasos que se deben seguir para obtener los resultados deseados en la medida de lo posible. 

Es importante saber reconocer la propia piel y adaptar los cuidados a sus requerimientos, no es lo mismo un producto para una persona de 30 años que para una de 50, partiendo de esa base, se pueden descubrir infinidad de alternativas a base de plantas que ejercen unas funciones elementales para el mantenimiento y salud de la piel.

El primer paso es una buena higiene

Cuando la piel esta libre de impurezas, asimila mejor las propiedades de cualquier producto bien sea cosmético o natural, esta regla es fundamental para todo tipo de piel y para cualquier edad, debe realizarse profundamente en la mañana y en la noche antes de dormir, esta limpieza permite eliminar el sebo y la piel muerta sobrante.

Encontramos en el mercado productos naturales como leches limpiadoras a base de romero, salvia, melissa y áloe vera, ideales para la piel del rostro y cuello, en este paso se debe tener especial cuidado al esparcir el producto con un suavidad y retirarlo con un algodón o esponjitas especiales para ello.

No olvidemos que la piel del resto del cuerpo también requiere una limpieza diaria y para ello se puede recurrir al uso de geles con alto contenido en aceites naturales como el de granada e ingredientes de plantas como el áloe vera. Así mismo los jabones con sustancias suaves como la caléndula, la ortiga y árbol de té, son productos de limpieza corporal que cuidan la piel de la sequedad y algunos pueden ejercer función desinfectante y antibacterial.

El siguiente paso es devolver a la piel su manto hidrolipídico

El manto hidrolipídico es una capa que recubre la piel formada por sudor y sebo el cual actúa como barrera protectora y que pudo ser removido por la limpieza. Su función es muy importante ya que es la barrera exterior que nos protege frente a bacterias y hongos y además mantiene la elasticidad de la piel, para que la piel tenga una apariencia sana debe haber un equilibrio entre la grasa y el agua. Este manto varia en cantidad y composición dependiendo de la zona del cuerpo, la estación del año, el factor climático y la alimentación.
Para mantener este equilibrio se debe tonificar la piel bien sea con una loción tónica o astringente según el tipo de piel, este paso es importante también porque prepara la piel para la aplicación del tratamiento posterior, las lociones a base de áloe vera, algas, hammamelis entre otras estimulan y vitalizan la piel además ayudan a absorber mejor los tratamientos posteriores optimizando sus efectos.

Una vez realizados los dos primeros pasos se procede a la aplicación del tratamiento adecuado que deben ser diferentes para el día y para la noche al menos en la piel del rostro.

Para el día lo más recomendable es aplicar un producto hidratante. La hidratación es obligada independientemente del tipo de piel. Una vez que se cruza la barrera de los treinta, debe hacerse con mayor razón puesto que la piel empieza a perder luminosidad y frescura debido a que la renovación celular empieza a debilitarse y la piel se torna más susceptible a las agresiones externas.

Una amplia gama de productos se puede encontrar actualmente tanto en farmacias como en herbolarios o tiendas naturistas, productos que van desde cremas a base de frutas como la granada, el aguacate, la jojoba, plantas de usos tan versátiles como el áloe vera, incluso cremas a base de aceites como el de visón, el de olivo, de rosa mosqueta, la manteca de karité, el germen de trigo,  ingredientes como el colágeno, el propoleo, la jalea real, incluso minerales como el oro, proteínas como la seda, extractos de semillas etc...

Hidratar y nutrir la pielIgualmente para la hidratación de la piel del resto del cuerpo, la aplicación de leches y cremas hidratantes, se hace necesaria, no solo porque permiten mantener la humedad sino porque además ayudan a combatir y corregir problemas como la celulitis, las estrías y la flacidez.

Actualmente la industria cosmética se preocupa de añadir ingredientes y componentes que ejercen funciones correctoras, calmantes, regeneradoras y humectantes, condiciones que se pueden conseguir gracias a ingredientes como la urea, la calendula, el espino amarillo, extractos de hierbas variadas, el noni, la infaltable áloe vera y una lista interminable de productos seguros para la piel y de calidad.

Debemos evitar el uso de productos de consumo masivo que contienen pocas o ninguna sustancia natural.
Un sinfín de opciones que nos ofrece la naturaleza y que constituyen un enorme abanico de posibilidades a la hora de atender la piel del rostro y del cuerpo, pues cada uno de estas alternativas posee propiedades que al ser extraídas de la naturaleza aportan infinitos beneficios a la piel, no en vano culturas tan antiguas como la egipcia o la china supieron aprovechar los recursos naturales en pro de la belleza y el cuidado de la piel.

Ya con la idea clara sobre la importancia de la hidratación, el siguiente paso sería la nutrición

Las pieles que necesitan un apoyo extra para incrementar la regeneración celular, deben alimentarse por así decirlo, con una buena crema nutritiva, estas por lo general tienen mayor contenido de grasa y para ello se utilizan bases de aceites naturales y se recomienda ponerlas en la noche antes de dormir, puesto que mientras dormimos la división celular esta en pleno desarrollo y la labor de regeneración y reparación se encuentra en curso, así la piel al día siguiente parecerá descansada, con vitalidad y lista para afrontar el día.

El último paso básico para el cuidado mínimo indispensable de la piel es la protección

De nada serviría cumplir al pie de la letra los pasos anteriores si nos olvidamos de la protección. Es importante y podemos decir que indispensable el uso de un protector solar adecuando y adaptado a cada tipo de piel. No olvidemos los estragos que puede causar el sol sobre la piel, empezando por el fotoenvejecimiento (envejecimiento prematuro por causa de la radiación solar) llegando incluso a causar enfermedades tan graves como el cáncer. La protección debe hacerse a diario, todo el año aunque el día este nublado si tu piel es especialmente sensible.

Como apoyo a las 4 fases anteriores, conviene realizar una limpieza y una hidratación profunda una vez a la semana. Se puede exfoliar la piel con un producto natural del mercado o con algo tan sencillo como el azúcar, haciendo un suave masaje para remover las células muertas, la exfoliación es recomendable tanto para el cutis como para la piel del resto del cuerpo.

Después, aplicar una mascarilla a base de algas, arcilla, hierbas o plantas, la ventaja de las mascarillas es que tienen un alto poder de penetración en los poros, ideales para prevenir la deshidratación del cutis y los efectos son inmediatos y duraderos. Insistimos en que se debe aplicar la mascarilla adecuada y correcta a las necesidades de cada persona.

Para aquellos que quieran profundizar más en el cuidado de la piel, sobran alternativas de productos indicados para cada área o zona de la piel en particular, están por ejemplo las lociones para el contorno de los ojos, bálsamos para la piel de los labios, serum para aplicaciones antes de la hidratación, geles y lociones refrescantes para el cuerpo, cremas especiales para la manos o los pies etc... (de estas alternativas hablaremos en otras entregas).

En conclusión, son muchos las opciones cosméticas existentes para limpiar, hidratar y nutrir la piel y en general para mantenerla con un aspecto fresco y sano, los hay especiales para pieles grasas, otros para pieles secas, mixtas y cualquier cosa que se nos ocurra, pero lo que se busca básicamente es que sean productos poco agresivos con la piel y de fácil adquisición.

Ante la falta de tiempo y conocimiento para prepararlos nosotros mismos en casa, se puede acudir a la obtención de los mismos en el mercado, con seguridad y confianza, gracias a las estrictas normativas sanitarias existentes en la U.E.

No obstante y a pesar que lo ideal es adquirir productos cuyos ingredientes básicos sean de origen natural, no siempre es posible sustituir algún ingrediente químico necesario para la conservación y alguna otra función de los mismos.

Las normativas de la U.E. se van adecuando a esta realidad y hoy en día ha mejorado un alto grado la calidad de este tipo de productos ya que se han ido sustituyendo algunos ingredientes químicos que pueden provocar toxicidad o irritaciones como los colorantes por ejemplo, por otros vegetales y ecológicos convirtiéndolos en productos cada vez más respetuosos con la salud de las personas y el medio ambiente en general.

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