¿Te has quemado? Esto puede ayudarte

El viento, el frío, el sol, picaduras de insectos, pequeños accidentes que provocan heridas como rasguños, cortes, quemaduras… nuestra piel es agredida continuamente. Y si no lo está, se encuentra en riesgo de estarlo. Esta semana centraremos nuestra atención a las quemaduras, que pueden darse por varias razones, y más en verano, cuando el sol muestra su cara más implacable.

Quemaduras

Lesión o daño en los tejidos que puede ser a causa de radiación como una exposición prolongada al sol, por contacto con una fuente de calor a alta temperatura, por escaldadura, es decir, contacto con líquidos muy calientes y vapor, por sustancias químicas, por electricidad o por rozaduras.

Aunque también podemos quemarnos por contacto con algún elemento extremadamente frío.

Las quemaduras se clasifican en 3 grados según la profundidad:

  • Quemaduras de 1r grado: son quemaduras superficiales, tan solo está dañada la capa externa de la piel. Son dolorosas y se muestran con enrojecimiento de la piel.
  • Quemaduras de 2º grado: son más profundas. Existe daño más allá de la capa externa de la piel. En las quemaduras de 2º grado ya aparecen ampollas a parte del enrojecimiento y también causan dolor.
  • Quemaduras de 3r grado: las capas más profundas de la piel han sido dañadas, afectando incluso tejidos a más profundidad. En estas quemaduras las terminaciones nerviosas se han visto afectadas, por lo que no hay dolor.

Las quemaduras también pueden valorarse según su extensión.

Medidas a tomar

Aplicar pasta de dientes sobre la quemadura no es buena idea ya que si bien ejerce alivio al momento, ésta se seca, secando más la piel. Algo que no le conviene.

Ante quemaduras graves donde no hay dolor, la piel se ve ennegrecida, o blanca, o ante quemaduras consideradas de 2º grado pero que abarcan una cierta extensión (pequeñas ampollas), o que se vean afectadas partes como manos (una o ambas), pies (uno o ambos), cara, pliegues, genitales, nalgas, o una articulación importante, en todos estos casos lo que hay que hacer es acudir inmediatamente para recibir atención médica.

Ante quemaduras menos graves: de 1r grado, donde tan solo hay enrojecimiento y dolor, o 2º grado donde las superficies afectadas son pequeñas, podemos aplicar medidas en casa.

Inicialmente se tratará la zona afectada con agua. Dejar correr agua a temperatura ambiente (el agua no debe estar fría, para evitar el choque térmico) durante un rato ayudará a normalizar la temperatura de la piel, disminuirá el dolor y la inflamación, a la vez que contribuirá y a eliminar restos e impurezas que hayan podido quedar adheridas a la piel.

Si se trata de una quemadura solar de primer grado, el aloe vera es una muy buena opción para calmar y ayudar a reparar la zona.

Si tienes una planta puedes cortar una de las hojas y exponer la gelatina sobre la piel.

Otra opción más cómoda es hacerte con un gel de aloe vera lo más puro posible y extender por toda la superficie quemada por el sol.

Aunque no hace falta que el sol te queme para beneficiarte del aloe vera. Pequeñas quemaduras con la plancha, por la salpicadura de un poco de aceite, agua caliente, con la puerta del horno… en todos estos casos, el aloe vera será el remedio estrella.

La miel de manuka, por su actividad antimicrobiana, es también efectiva a la hora de tratar quemaduras. La miel, además, ayudará a mantener la humedad en la zona donde se aplique, desinflamará y favorecerá una cicatrización más rápida.

Para quemaduras localizadas puede ser conveniente protegerlas evitar golpes, rozaduras y favorecer su cicatrización. En caso de utilizar vendaje, no ejercer mucha presión.

Qué no hacer

Tratar la quemadura con agua excesivamente fría y menos aún con hielo. El frío contrae los vasos sanguíneos, cosa que dificulta la curación. Además, el hielo es frío extremo y puede empeorar la lesión.

Evitar poner sobre la quemadura productos como mantequilla fría, pasta de dientes, clara de huevo y otros ungüentos extraños. Lo mejor, de entrada, es el agua corriente.

No reventar las ampollas. Piensa que la ampolla se genera para proteger el tejido afectado. Además, al reventarla nos arriesgamos a sufrir una infección. Si hay que reventarla, lo mejor es acudir a un centro de atención primaria para tratarla con herramientas estériles. Y en el caso que esto suceda accidentalmente, limpia con agua y aplica un ungüento estéril.

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