La chlorella y la espirulina desintoxican nuestro organismo

Las microalgas chlorella y espirulina ayudan a ligar las sustancias tóxicas en el organismo con la consecuencia de que pueden ser eliminadas de manera más efectiva y proporcionan, de forma sencilla, que el organismo realice su tarea de limpieza y de regeneración.

Por desgracia estamos constantemente expuestos a las influencias dañinas del medio ambiente tales como las sustancias tóxicas en los alimentos, en el agua, en el aire, en la ropa, en los muebles, en los productos cosméticos, etc.  Las microalgas chlorella y espirulina soportan de forma sencilla al organismo en su tarea de limpieza y de regeneración.

Las toxinas son nuestros acompañantes invisibles

En muy pocos casos las toxinas son percibidas conscientemente. Generalmente se entra en contacto con sustancias tóxicas de forma automática, sin darse cuenta. Sea a través de las comidas y de las bebidas, inhalándolas con el aire o absorbiéndolas por la piel. A pesar de tener mucho cuidado casi nadie puede evitar el contacto con estas influencias dañinas.

Aunque cada persona sea capaz, dentro de lo posible, de reducir el grado personal de la contaminación sirviéndose de alimentos orgánicos, de empastes dentales no tóxicos y de productos de cuidado corporal naturales,  debemos reconocer que en este contexto las últimas décadas de la era industrial han dejado sus huellas imborrables.

Mejor prevenir que curar

Los contaminantes a menudo se acumulan en los tejidos. Por ejemplo, en el tejido conectivo, en el cerebro y en los huesos.  Las consecuencias negativas aparecen en general sólo después de muchos años en forma de trastornos de salud o síntomas raros, tales como el dolor de cabeza, los problemas digestivos, las alergias, las irritaciones de la piel, los problemas en las articulaciones o la fatiga crónica.

Para evitar un aumento excesivo del nivel de la contaminación se recomienda asegurar la eliminación continua de las sustancias tóxicas. En relación a esto la naturaleza ofrece muchos productos que ayudan a neutralizar o eliminar ciertas toxinas y ciertos productos químicos. En este campo las microalgas chlorella y espirulina se ofrecen como dos representantes poderosos. 

La chlorella y la espirulina: dos microalgas prehistóricas

Estas dos diminutas algas viven desde hace miles de millones de años en nuestro planeta.  No estábamos aun en este mundo cuando la chlorella y la espirulina ya poblaban masivamente los lagos primitivos.

Estas algas disponen de la capacidad natural de ligar las toxinas tales como los metales pesados de modo que puedan ser excretados rápidamente y fácilmente a través del intestino. Por esta razón ellas pertenecen al grupo de los así llamados "agentes quelantes", sustancias que forman junto con los metales pesados ciertos complejos que son fáciles a excretar.

El alga espirulina no solo desintoxica el organismo humano,
sino también las aguas residuales.

Según algunos expertos, la espirulina es incluso capaz de eliminar no solo el mercurio sino también las sustancias radioactivas del cuerpo. Además esta alga puede neutralizar en aguas residuales contaminadas los metales pesados tales como el cadmio y el plomo.

La espirulina: venerada por los aztecas

Los aztecas en México antiguo veneraron el alga espirulina. Sin embargo, no la usaban para la desintoxicación interna, sino para fortalecer el cuerpo.  Y esto porque la espirulina ofrece, a parte de su efecto desintoxicante, una mega dosis de aminoácidos esenciales, de vitaminas, de ácidos grasos, de carotenos, de minerales y de oligoelementos. Por eso la espirulina es desde hace siglos un suplemento dietético popular en las culturas altamente desarrolladas.

Hoy en día necesitamos más que nunca los efectos positivos de las microalgas. Por un lado para deshacerse de todas las toxinas industriales y por otro lado para restablecer el equilibrio nutritivo, lo cual padece muchas fluctuaciones debido a los alimentos pobres en nutrientes.

La chlorella: une las toxinas y purifica la sangre

Mientras que algunos agentes desintoxicantes (por ejemplo el cilantro) movilizan los contaminantes en las células para que puedan ser disgregadas de los tejidos, la chlorella es muy adecuada para concluir la tarea. Es decir, de eliminar definitivamente las así liberadas toxinas. En este contexto la chlorella actúa como la espirulina pero su poder de absorción y eliminación aún es más fuerte.

Además de las proteínas y de los péptidos (proteínas de cadena corta) específicos que son responsables de la función desintoxicante de la chlorella, esta microalga contiene enormes cantidades de clorofila.

La clorofila

Es el colorante que da a las algas y las plantas su color verde. Este efecto se puede comparar con la  hemoglobina que da a nuestra sangre el color rojo. Y en verdad, ambas sustancias están estrechamente relacionadas y sólo se diferencian en algunos detalles.  Por esta razón, la clorofila se considera tanto como un potente "productor" de sangre como un purificador de la misma.

Otro parecido a la espirulina la demuestra la chlorella en su capacidad de desintoxicar los metales pesados.  Además, es una fuente inagotable de valiosas vitaminas, de minerales, de aminoácidos y de ácidos grasos. Por lo tanto proporciona un material de alta calidad al cuerpo humano necesario para los procesos de curación y de todo tipo de regeneración.

La chlorella y la espirulina deben ser dosificadas apropiadamente

Para desintoxicar el cuerpo de metales pesados, la chlorella y la espirulina  pueden ser tomadas en dosis altas. Así, demuestran un gran poder en su lucha contra los efectos dañinos de las toxinas. De esta forma los efectos secundarios relacionados frecuentemente con una desintoxicación pueden ser mitigados por las microalgas de agua dulce.

La dosis recomendada de la chlorella y de la espirulina para la desintoxicación de metales pesados es de entre 20 y 30 gramos por día. Además, no hay ningún inconveniente en combinar ambas sustancias naturales. Pero al inicio de una cura desintoxicante se recomienda empezar con una dosis de 500 miligramos, es decir de 0,5 gramos por día. Con el tiempo, esta dosis puede ser aumentada gradualmente para que el cuerpo tenga la posibilidad acostumbrarse poco a poco a la toma de las microalgas.

Cuando la desintoxicación está terminada, la dosis debe reducirse lentamente, alrededor de 3 a 6 gramos por día.  En el caso de que no se trate de una desintoxicación de metales pesados como por ejemplo, después de la eliminación de los empastes dentales de amalgama, se puede incluso tomar dosis más bajas sin correr el riesgo de debilitar los efectos de una desintoxicación continua.

Conclusión

Debido a que las microalgas tienen la propiedad de ligar los metales pesados y otras toxinas, hay que tener cuidado que no provengan de aguas contaminadas sino su toma contribuirá al aumento del nivel de toxicidad en el organismo. 

En otras palabras: es muy importante asegurar la calidad y la pureza de la chorella y de la espirulina antes de tomarlas. Es decir, deben estar libres de cargas y otros aditivos dañinos.

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