Las plaquetas. Qué son, cuáles son sus funciones y la importancia para nuestra salud

Las plaquetas son uno de los 3 componentes celulares de la sangre. Su importante papel para la coagulación sanguínea hace que sus niveles deban mantenerse estables, algo en lo que podemos ayudar aplicando ciertas medidas.

Qué son las plaquetas

La sangre tiene 3 componentes celulares: los glóbulos blancos o leucocitos, los glóbulos rojos o eritrocitos y las plaquetas o trombocitos. Cada uno con funciones diferenciadas.

Las plaquetas son fabricadas en la médula ósea por unas grandes células llamadas megacariocitos, tienen una vida de no más de 12 días (una media de 8 a 10 días), carecen de núcleo y son más pequeñas que sus compañeros de viaje, los glóbulos blancos y rojos. Al tener una vida media tan corta, existe una gran producción diaria de las mismas, ya que en circulación también se encuentran en gran cantidad.

El papel principal de las plaquetas, y quizá el más conocido, es el de ser responsables de la coagulación sanguínea. Pero los avances en investigación han podido poner de manifiesto que las plaquetas forman parte también de procesos inflamatorios y controles infecciosos, entre otros.

Funciones

Coagulación de la sangre: las plaquetas reaccionan ante una rotura en los vasos sanguíneos, taponando la lesión y deteniendo el sangrado. Esa es la función principal de las plaquetas. En el momento que un vaso sanguíneo rompe, la sangre que por él circula empieza a escaparse. Es entonces cuando se sucede una cascada de reacciones que dará como resultado que las plaquetas se detendrán en la zona afectada, se agruparan y, junto con la liberación de otras sustancias, formarán un coágulo atrapando los compuestos circulantes que tapará la lesión, se producirá una vasoconstricción y se detendrá la pérdida de fluido. Finalmente, el coagulo disminuye de tamaño, los bordes de la rotura del vaso se aproximan y comienza su reparación. Una vez el vaso sanguíneo es reparado, el coágulo o trombo es eliminado.

Función inmunológica: una vez iniciada la agregación plaquetaria para detener la pérdida de sangre de un vaso sanguíneo, las plaquetas ponen en marcha también la respuesta inmunológica inespecífica o innata, nuestra primera línea de defensa inmune. Lo hacen mediante unos receptores que se encuentran en la superficie de la célula que detecta y activa la respuesta inmune. De esta manera se previene la posible entrada de agentes infecciosos.

Función inflamatoria: anta una lesión siempre existe una respuesta inflamatoria. En este caso la formación del coagulo activa la segregación de mediadores inflamatorios (citoquinas y quimiocinas). El inicio de la cascada inflamatoria atrae leucocitos y estimula la reparación del tejido dañado.

El recuento de plaquetas debe situarse entre 150.000 y 450.000/mm3

Nivel plaquetario bajo

Un nivel plaquetario bajo recibe el nombre de trombocitopenia y se lo considera cuando el recuento está por debajo de 100.000/mm3.

Bajos niveles de plaquetas dificultan la correcta coagulación en caso de rotura de un vaso sanguíneo, sea este de más o menos tamaño, lo que lleva a un aumento de riego de sufrir hemorragias. Debemos tener en cuenta también que cuando se habla de hemorragias no nos referimos solo a heridas que pueda uno hacerse a nivel de superficie y que sangran. Dentro de nuestro cuerpo los vasos sanguíneos también sufren roturas, ya sea por golpes u otras causas, y pueden producirse hemorragias internas.

Una trombocitopenia puede darse por:

  • Que el organismo no produzca las plaquetas suficientes o las produzca afuncionales
  • Que exista destrucción de plaquetas
  • Que exista acumulación de plaquetas en el bazo

Las causas que esto se produzca son variadas como variados son también los grados de trombocitopenia:

  • Trombocitopenia inmunitaria: de carácter autoinmune. El sistema inmunitario destruye las plaquetas
  • Infecciones: con hepatitis C y VIH se puede producir una disminución en la producción de plaquetas. La infección por Helicobacter Pylori también puede ser causa de trombocitopenia. Otras infecciones recientes.
  • Neoplasias en la médula: como la leucemia
  • Enfermedades crónicas hepáticas
  • Déficit agudo de folatos
  • Déficit de vitamina B12
  • Consumo de ciertos fármacos
  • Tratamientos con quimioterapia o radioterapia: pueden inhibir la producción de plaquetas
  • Embarazo: se puede producir un descenso en la producción de plaquetas que suele ser leve y pasajera

Síntomas de una trombocitopenia:

  • Aparición de hematomas sin causa aparente o por cualquier pequeño golpe
  • Sangrado de encías
  • Hemorragia nasal
  • Sangre en heces y orina
  • Aparición de petequias (puntos rojos o púrpuras por debajo de la piel) presentes en la parte inferior de las piernas
  • Periodos menstruales abundantes de forma excepcional
  • Malestares: dolor de cabeza, dolor articular o muscular, mareos, debilidad, fatiga.

Nuestras plaquetas deben mantenerse dentro de unos rangos de seguridad. Pocas plaquetas conducen a sufrir hemorragias. Exceso de plaquetas crea exceso de coágulos y riesgo de trombos.

Nivel plaquetario alto

Se conoce con el nombre de trombocitosis y suele diagnosticarse con recuentos superiores a 750.000 plaquetas por mm3 de sangre.

Hay que diferenciar entre trombocitosis esencial y trombocitosis reactiva.

Trombocitosis esencial: también conocida como trombocitosis primaria o clonal, es una enfermedad en la que la producción de plaquetas se produce de forma anormal, en más cantidad de la que debería para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. La causa es desconocida y suele caracterizarse por episodios de sangrado espontáneo y otros de trombosis, que se van alternando. Se asocia a carcinomas o enfermedad de Hodgkin avanzada. Las plaquetas, además se muestran más grandes de lo normal. Mayormente se presenta de adulto, entre los 50 y 60 años con predominio en mujeres.

Trombocitosis reactiva: también conocida como trombocitosis secundaria. Es la más común de las trombocitosis, es benigna y viene causada por otra condición que suele ser por procesos infecciosos, neoplásicos, inflamatorios o de estrés agudo. Las plaquetas presentan un tamaño normal.

Diagnosticar

Tener un recuento alto o bajo de plaquetas, en sí, de forma puntual y si los parámetros son cercanos a la normalidad, no suele ser un problema. El problema viene si los parámetros se alejan demasiado, si aparecen síntomas y si hay una causa que suponga un riesgo o ha sido la desencadenante de la aparición de una de las 2 condiciones.

Solo así se establecerá el tratamiento farmacológico que fuera necesario, si lo fuera, ya que algunos casos, tan solo con tratar y resolver la causa que ha provocado el trastorno, es posible volver a la normalidad.

Mantener tus plaquetas

Por nuestra parte, algo podemos hacer también para ayudar a nuestro cuerpo a mantener nuestras plaquetas dentro de los niveles de normalidad.

Si hacemos un repaso a las causas que pueden llevar a una trombocitopenia, por ejemplo, enseguida detectamos que podemos actuar con la prevención de algunas de ellas.

  • Hígado: evitar el consumo de alcohol, realizar una alimentación amigable con la salud de este órgano tan importante, rica en alimentos vegetales y compuestos amargos que ayuden a que la función hepática siga siendo efectiva.
  • Folatos: mantener la ingesta de alimentos ricos en folatos, como verduras de hoja verde, puede ayudarnos a mantener también los niveles adecuados de folatos. El suministro con complementos de ácido fólico ayudará en caso de déficit nutricional.
  • Vitamina B12: El déficit de vitamina B12 es también un factor de riesgo. Alimentos de origen animal, como carnes y pescado, son la principal fuente de vitamina B12. En caso de dietas vegetarianas o veganas se hace imprescindible la suplementación.

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