Caída de cabello. Cuando deja de ser algo normal.

El cabello tiene un ciclo de nacimiento, crecimiento, reposo y caída que va repitiéndose durante muchos años. Por lo tanto, perder cabello es algo totalmente normal ya que volverá a crecer uno nuevo en su lugar. Existen épocas del año, como el otoño, en las que parece que la pérdida se incrementa. Y no hay que preocuparse por ello, salvo si apreciamos que el ritmo de recuperación no es el que debería.

Ciclo del cabello

Cuando nacemos disponemos (algunos) de una "mata de pelo", más o menos abundante (reconozcamos que algunos bebés nacen con una envidiable melena), que perdemos a las pocas semanas. Es ahí donde empieza nuestra primera muda. Aunque hay que decir que el pelo con el que se nace no determina como será nuestra cabellera definitiva ya que podemos nacer con mucho pelo negro y acabar teniendo un fino cabello de tono castaño. O nacer totalmente "pelados" y poseer en un futuro una abundante melena azabache.

Volviendo al ciclo del cabello, diremos que un pelo tiene una vida, entre su nacimiento y caída, de 2 a 7 años. Es decir, puede que el cabello que has visto esta mañana sobre la almohada al levantarte llevara contigo, hasta esta noche, ¡Nada menos que 7 años!

El ciclo de vida del cabello consta de 3 fases:

  • Fase anágena: es la más larga y puede durar hasta los casi 7 años mencionados. Es la fase de crecimiento y cuando el cabello está adherido a la papila, de la que va recibiendo nutrientes para su crecimiento. Hay que pensar que cuanto más años esté en esta fase, más crecerá el cabello, y si crece a un ritmo aproximado de 1cm al mes, con un simple cálculo podemos averiguar cuán largo podría llegar a ser un cabello de 7 años si no lo cortáramos nunca (ya os lo digo yo: unos 84cm).
  • Fase catágena: en esta fase el cabello pierde el contacto con la papila, deja de crecer y permanece en este estado, podría decirse de transición, durante un mes aproximadamente (de 2 a 6 semanas según la fuente de consulta). El bulbo piloso (parte inferior del cabello más ancha) cambia de forma tornándose más cilíndrica.
  • Fase telógena: es una fase llamada también fase de descanso o reposo. Aunque sigue unido al folículo, no hay actividad y permanece así durante 3 meses, momento en el que comenzará un nuevo ciclo con el nacimiento de un nuevo cabello. Es entonces cuando el cabello "viejo" está listo para caerse y lo hará al cepillarnos, lavarnos el pelo, cuando nos pasemos los dedos por la cabellera o se queden sobre la almohada durante el descanso nocturno.

A lo largo de nuestra vida, cada folículo puede repetir el ciclo de 20 a 30 veces. Esto si estamos hablando de las mejores condiciones, ya que en el ciclo de vida del cabello influyen muchos factores, tanto internos como externos, que propiciarán el desarrollo del cabello o, por el contrario, harán que se debilite, pierda brillo, cambie su textura o se caiga prematuramente.

¿Cae más el cabello en otoño?

Si tenemos en cuenta lo explicado en el punto anterior, no debemos ver el otoño como la estación de la caída del cabello si no como la estación de la renovación del mismo. Ya que, como hemos dicho, la pérdida de cabello da paso al nacimiento de uno nuevo.

Fijándonos en las diferentes fases, el final de la primavera fue el momento en el que se iniciaba la fase de reposo. Nuestro cabello ha estado en fase telógena durante todo el verano, esperando la llegada del otoño para, al igual que las hojas de los árboles, caer para dar paso a una nueva generación.

Evidentemente no perdemos todos los pelos de nuestro cuerpo de golpe. No acabamos pelados como un chopo en invierno. El ciclo de vida de pelo y cabello es independiente en cada uno de ellos y va sucediéndose de forma continuada durante todo el año. De media, del 10 al 15% del cabello se cae a diario (de ahí que se diga que perdemos unos 100 cabellos al día). Lo que sí es cierto es que durante los meses de otoño notamos un ligero incremento en la pérdida, una situación totalmente normal y de la que no debemos preocuparnos.

Lo que afecta al cabello

Aunque una mayor pérdida de cabello es normal en otoño, no debemos olvidar estar pendientes si esto se produce de forma excesiva, si nuestro cabello se debilita, perdemos densidad, se vuelve más fino, quebradizo o pierde brillo.

Lo primero que debemos hacer es averiguar el motivo por el cual se ha iniciado este cambio en el comportamiento del cabello.

Dentro de la salud capilar existen también mitos. Lavarse el pelo a menudo, llevar coleta o gorras no afecta la calidad ni la capacidad de crecimiento del cabello.Puede que hayamos hecho un cambio en nuestra alimentación. Recordar que la dieta influye más de lo que creemos sobre la calidad del cabello. De hecho es lo que más influye. Los resultados de dietas restrictivas, tanto en calidad como en cantidad, pueden reflejarse en nuestro cabello.

Pensemos que el cabello es como una planta a la que hay que regar y nutrir. Si lo privamos de los nutrientes que le son necesarios para su crecimiento y mantenimiento, acabaremos por lucir un pelo débil, de aspecto apagado y que perderemos con facilidad.

Habrá que estar pendientes, pues, de no presentar déficits nutricionales que puedan afectar directa o indirectamente la salud de nuestro pelo. Repasar la alimentación e identificar posibles carencias.

El estrés es otro de los grandes enemigos de nuestro cabello. El estrés afecta sobre muchos aspectos de nuestra salud y el cabello no queda impune de sus estragos. Vivir con estrés o pasar periodos especialmente estresantes puede provocar una pérdida excesiva de cabello (llamada alopecia nerviosa) y la aparición más o menos repentina de canas. En el primer caso es debido a la secreción excesiva de cortisol, hormona que se encuentra en niveles altos en situaciones estresantes. En el segundo caso es debido a una alteración de las células productoras del pigmento que da color a nuestro cabello.

El uso de métodos agresivos como los secadores, los tintes, líquidos para rizar o alisar el cabello, pueden afectar también sobre la salud del mismo. Aunque en este caso estaremos ante métodos que lo agreden de forma superficial, es decir que dañarán la cutícula (capas externas del cabello) lo que influirá sobre el brillo, el color, que se vuelva quebradizo, se encrespe o que las puntas se abran. Si la raíz del cabello se mantiene sana, tan solo con reducir la agresividad sobre nuestro cabello, seremos testigos de cómo la melena recupera la normalidad.

Recuperar la fuerza y brillo del cabello

Dado que la alimentación es lo que afecta en mayor medida la salud del cabello, es importante entonces hacer repaso de cómo es nuestra dieta con el fin de identificar posibles déficits.

Químicamente el cabello está formado por proteínas (principalmente queratina), minerales, lípidos y agua. El cabello está continuamente renovándose, por lo que necesita un aporte constante de nutrientes que le ayuden a completar su ciclo de la forma más sana y segura. Es decir, que contribuirán a que se desarrolle correctamente.

Los nutrientes más importantes para el cabello son:

  • Proteínas: recordemos que el cabello está formado principalmente por queratina, proteína rica en cisteína (aminoácido) y azufre. Seguir una alimentación con un correcto aporte proteico energético contribuye a que el cabello obtenga parte de los nutrientes que necesita para mantener su estructura y su fuerza, papel principal de la queratina. Carnes, pescados, huevos, legumbres y frutos secos son las principales fuentes proteicas.
  • Biotina: quizá la vitamina que más relacionamos con la salud del cabello. La biotina, o vitamina B8, contribuye al mantenimiento normal del cabello. La biotina ayuda a mejorar el aspecto general del cabello ya que estimula el correcto crecimiento permitiendo su renovación. La biotina está ampliamente distribuida en los alimentos, principalmente en granos y cereales integrales y productos de origen animal, carnes, lácteos y huevos.
  • Zinc: un déficit de zinc lleva a una pérdida de pigmentación del cabello y a la pérdida irregular del mismo. Mantener niveles adecuados de zinc asegura una buena calidad de nuestro cabello. Los moluscos (almejas, mejillones, ostras…) son las mayores fuentes de zinc, seguido de las semillas de sésamo.
  • Hierro: la falta de hierro conduce a presentar anemia y la anemia afecta en muchos aspectos entre los que se encuentra la calidad capilar. Aun así tomar suplementos de hierro para evitar la caída o debilidad del cabello no parece justificado. El hierro debe tomarse como tratamiento para la anemia, no para el cabello. El hierro se encuentra en cantidades adecuadas en carnes rojas y moluscos, aunque también lo encontramos en especies vegetales como especias, legumbres, cereales integrales… en estos últimos conviene acompañar la ingesta con vitamina C para poder aprovechar el hierro.
  • Antioxidantes: como antioxidantes encontramos vitaminas como la vitamina C, la vitamina A y la vitamina E. El papel de los antioxidantes es la de proteger de los radicales libres, muy agresivos con nuestras células y que también pueden afectar a la calidad del cabello. Frutas, verduras, semillas oleaginosas, aceites vegetales son las principales fuentes de vitaminas antioxidantes y compuestos antioxidantes en general.

Como vemos, todo lo mencionado lo encontramos en nuestra alimentación de forma fácil. Aunque, en ocasiones, nuestra alimentación puede tener unas características especiales. Ya sea porque debemos seguir algún régimen especial o nuestro sistema digestivo no está al 100%. Los complementos alimenticios en este caso pueden ser una buena alternativa para evitar posibles déficits. Ya sea por separado o en compuestos ya preparados para tal fin.

Cuando lo que está afectando a la salud de nuestro cabello es el estrés, la única manera de recuperar su vitalidad y brillo es eliminar lo que realmente lo perjudica: el estrés. Encontrar como hacerlo ya depende de cada uno. Ya sea bajando el ritmo, tomarse la vida con más calma, aprender a relajarse o cortar de raíz con lo que nos estresa. Cierto nivel de estrés es bueno pero cuando llega a afectar nuestra salud es prioritario y necesario echar el freno.

Comentarios de usuarios

Gabriela

2018-01-02

El stres me hace sudar por la cabeza las gotas de sudor me caen hasta el hombro eso perjudica al pelo que ahora lo noto más fino y excaso ¿la solucion sería tomar vitamina b?.

Cebanatural

Saludos, Gabriela.
Ciertamente, algunas vitaminas del complejo B ayudan a fortalecer y mantener la estructura capilar. Existen también complejos alimenticios indicados para recuperar la salud del cabello, como el Cápsulas de Mijo de Oro para el Cabello con vitaminas o Levadura de Cerveza con Vitaminas. Aunque antes de decidirte, lo mejor sería visitar a un médico para esclarecer el motivo de la debilidad de tu cabello. Si es por estrés o por falta de algún nutriente, que por supuesto habrá que reponer dado el caso.
Esperamos que encuentres una pronta solución.

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