Acidez de estómago. Prevenirla y tratarla naturalmente

Si has notado en algún momento una sensación de ardor debajo del esternón, puede que tengas acidez. Si la situación se repite a menudo, quizá debas acudir al médico para que confirme o descarte un posible reflujo gastroesofágico. En todo caso, conviene hacer unos cambios para prevenir las molestias y aplicar métodos para cuando notes acidez.

La acidez, el amargo final de las comidas

Puede que en alguna ocasión hayas notado una sensación de ardor o quemazón que aparece en la base del esternón y que sube desagradablemente hasta notarla en la garganta.

Esto sucede cuando los ácidos del estómago, en vez de avanzar, retroceden hacia el esófago. Que los jugos gástricos se "cuelen" por donde no deben es porque el esfínter esofágico inferior se vuelve menos efectivo y permanece abierto. El esfínter esofágico debe permanecer cerrado y tan solo abrirse para dejar paso a lo que se acaba de ingerir.

Una situación de acidez recurrente puede acabar por volverse enfermedad por reflujo gastroesofágico.Los jugos gástricos dañan las paredes del esófago ya que estas no están preparadas para soportar niveles de pH tan bajos, por lo que se empieza a sentir una especie de quemazón. A la larga, las células de la pared del esófago pueden acabar por erosionarse, produciendo lo que se conoce como esófago de Barret, una dolencia que puede agravarse hasta desembocar en cáncer de esófago.

Existen varias causas que pueden provocar que el esfínter se abra provocando una situación de acidez:

  • Hernia de hiato: cuando la parte superior del estómago sobresale por encima de la obertura del diafragma se produce lo que se conoce como hernia de hiato o hernia hiatal. La principal consecuencia de la hernia de hiato es el reflujo gastroesofágico.
  • Hipoclorhidria: así es. Tener disminución de la producción de ácido clorhídrico (HCl) es también un factor de riesgo de acidez tras la ingesta de alimentos. Esto sucede porque el cardias, que regula la comunicación entre esófago y estómago, se estimula gracias a la diferencia de pH. Cuando el estómago segrega poco HCl, no desciende lo suficiente el nivel de pH como para que el cardias lo detecte, lo que provoca que no se cierre lo suficiente el paso entre estómago y esófago, facilitando el reflujo y la consiguiente sensación de acidez.
  • Embarazo: se produce durante el 2º y 3º trimestre de embarazo, cuando la presión del útero sobre el estómago es mayor.
  • Obesidad: existen varias teorías respecto a la obesidad y la acidez gástrica. Una de las más frecuentes es la obesidad abdominal que aumenta la presión del estómago, forzando la apertura del esfínter esofágico inferior y empujando el contenido hacia arriba. La obesidad es también un factor de riesgo para la hernia de hiato y como consecuencia, de padecer reflujo.
  • Hábitos alimentarios: realizar comidas abundantes puede influir a la hora de padecer acidez estomacal. El tipo de alimentos también puede provocar o agravar una acidez de estómago, así como comer rápido, no masticar lo suficiente, tomar bebidas con gas o acostarse justo después de haber comido. Seguro que has notado molestias si alguna vez te has pasado con la comida o esta ha sido rica en grasas y/o ciertas especias (estate atento ahora que llegan las fiestas navideñas, acompañadas de los típicos excesos).
  • Fármacos: ciertos fármacos como betabloqueantes, antiinflamatorios, algunos sedantes y antidepresivos facilitan cuadros de acidez gástrica.
  • Hábitos tóxicos: el hábito tabáquico puede provocar reflujo ya que la nicotina debilita el esfínter esofágico inferior e incrementa la producción de ácido. El alcohol aumenta la acidez gástrica por lo que si existe reflujo la situación empeora.
  • Estrés: el estrés influye en numerosos procesos corporales. El estrés crónico puede incluso provocar la aparición de enfermedades. Situaciones de estrés o ansiedad son nuestros peores enemigos en estos casos ya que provocan un aumento de la secreción gástrica.
  • Vestuario: puede parecer una tontería pero si te tiene tendencia a padecer acidez de estómago, vestir ropa apretada, sobre todo a nivel abdominal, puede empeorar la situación.

Aunque no todo el mundo tiene los mismos síntomas ni en la misma intensidad, éstos son los más característicos:

  • Sensación de quemazón: en la zona baja del esternón o detrás del mismo que puede subir por el esófago hasta llegar a la garganta.
  • Mal sabor: puede notarse sabor ácido, amargo o salado en la garganta o la boca.
  • Regurgitación: al permanecer el esfínter abierto se facilita la salida, no solo de ácido estomacal, también del bolo alimentario.
  • Dificultad para tragar: las mismas molestias provocan que tengamos problemas para seguir tragando alimentos.
  • Vómitos: En situaciones más graves, la acidez de estómago desemboca en vómitos.

La acidez de estómago no se refiere a la cantidad de ácido que este puede segregar, si no al movimiento del contenido hacia el estómago.Los síntomas suelen producirse después de la ingesta de alimentos y puede durar de unos minutos a varias horas haciendo que lo que antes habíamos disfrutado comiendo, acaba por volverse una auténtica pesadilla.

 

 

Prevención y tratamiento

Lo primero será aplicar medidas que no provoquen una disfuncionalidad del esfínter esofágico inferior.

Hábitos alimentarios

Lo que se come, cómo se come, cuando se come y cuánto se come es importantísimo para prevenir una situación de acidez.

  • Lo que se come: existen muchos alimentos que facilitan el reflujo. Podemos destacar alimentos irritantes como el café o el chocolate; algunas especias, sobre todo las picantes (chili, curry, pimentón…); algunos vegetales (pimiento, tomate, ajo, cebolla); las grasas en general ya que relajan el esfínter; bebidas carbonatadas, ya que el gas hace aumentar la presión en el estómago; bollería, por su contenido en grasas y azúcares, aunque esta debería evitarse siempre, se tenga acidez o no; lácteos. Aunque pueda parecer que alivia la acidez, pasada la mejora inicial, acaba por dar molestias.
  • Cómo se come: para la acidez de estómago lo mejor es la tranquilidad. Así que cocciones "agresivas" no son la mejor opción si se quiere evitar un mal rato. Los guisos, las frituras o las barbacoas, mejor obviarlos. Lo mismo sucede con nuestra forma de ingerir alimentos como masticar poco o comer con prisas. Tómate tu tiempo, tu estómago te lo agradecerá.
  • Cuando se come: más que cuando se come deberíamos hablar de lo que se hace después de comer. Acostarse o tumbarse justo después de comer o hacer deporte sin dejar pasar el suficiente tiempo puede facilitar la aparición de reflujo y acidez. El número de comidas que se realizan es también un punto a favor. Es mejor comer 5 veces al día y en menos cantidad, que 3 y más abundantes.
  • Cuánto se come: darse atracones, comer grandes porciones, pasar muchas horas sin comer y de golpe, porque tenemos hambre, comer sin control. Todas estas situaciones añaden estrés a nuestro sistema digestivo.

Corre por ahí la famosa frase "bebe tu comida y mastica tu bebida", atribuida a Gandhi. Una frase que nos viene al dedillo para ilustrar el post de hoy, ya que las prisas en la mesa no son amigas de nuestro bienestar estomacal.

Otras medidas

  • Si sabemos que tenemos tendencia a padecer acidez, lo mejor es adoptar una serie de medidas tras las ingestas. Por ejemplo, como ya hemos señalado en el punto anterior, no tumbarse ni hacer ejercicio de cierta intensidad, tampoco es conveniente adoptar posturas que faciliten el flujo de ácido hacia el esófago. En este caso, para ayudar en el avance del bolo alimentario, darse un paseo tras las comidas será un gran acierto.
  • Si se está pasando un periodo de estrés, lo mejor es intentar reducirlo. Si es conveniente, recurrir a los ejercicios de relajación o  tomar alguna planta o complemento que contribuyan a la calma y el bienestar.
  • Evitar hábitos tóxicos como fumar y beber alcohol son dos de las mejores apuestas para que nuestras digestiones sean más placenteras.
  • Si se tiene sobrepeso u obesidad, lo mejor es ponerse a trabajar para bajar unos quilos. Ya no solo por evitar la acidez, también para mejorar nuestra calidad de vida y reducir el riesgo de sufrir todo un abanico de enfermedades relacionadas con esta condición.

El mundo vegetal puede ayudar también a tener una mejor digestión y minimizar el riesgo de acidez e incluso aliviarla si se presenta.

  • Canela: podemos condimentar nuestras comidas o podemos añadirla a las infusiones. La canela estimula la digestión, sobre todo cuando hemos tenido una comida especialmente "intensa".
  • Jengibre: aunque es una especia con un ligero toque picante, el jengibre tomado con moderación previene la acidez de forma efectiva.
  • Manzanilla: la infusión de manzanilla es quizá la más utilizada para las dolencias estomacales. Con ella evitarás el ardor y ayudarás a tu digestión.
  • Salvia: la salvia es muy utilizada para una gran gama de trastornos digestivos entre los que se encuentran la acidez de estómago.

En el ámbito de los complementos alimenticios se pueden encontrar también formas de ayudar a frenar la acidez de estómago antes de recurrir a un fármaco.

  • Zinc: el mineral zinc puede ayudar de diversas formas frente a la acidez. Su función para regenerar tejidos ayudará en la cicatrización de pequeñas lesiones que los ácidos pueden causar. Además, contribuirá a desinflamar la zona y a evitar la acumulación de tóxicos.
  • Minerales básicos: procurar disminuir el nivel de pH del estómago es otra forma de favorecer una digestión sin molestias. Tomar una combinación de minerales y extractos de plantas antes de las comidas o cuando se empieza a notar cierto malestar, reducirá significativamente las molestias.

No dejes que la acidez o el reflujo gástrico amargue tu día a día. Pon cuanto antes las medidas necesarias para evitarlo. Con unos pocos cambios en tus hábitos alimentarios y de vida, obtendrás grandes beneficios.

Comentarios de usuarios

PERE FORICAL

2017-12-28

TENGO LA SENSACION QUE TENGO SOBREACIDEZ PERO COMO LO PUEDO SABER. EL MEDICO NO ME DICE NADA. ¿HAY QUE HACER UN ANALISIS DE SANGRE?.

Cebanatural

Saludos, Pere.
La acidez gástrica no se detecta por análisis de sangre. Para la diagnosis debe tener una entrevista con su médico, que le hará las preguntas pertinentes y establecerá la necesidad de realizar algún tipo de prueba. Tendrá que insistir con su médico.
Lamentamos no poder ayudarle más.
Esperamos que su situación mejore pronto.

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