Almohadas de nuestra vida. Diferentes opciones para el descanso

La almohada es, junto al colchón, uno de los elementos más importantes a la hora de poder dormir con comodidad. Sin embargo, sorprende la poca atención que se le presta en ocasiones. La gran variedad de almohadas existente hoy en día nos indica el papel clave que ejerce en nuestro descanso.

Alrededor de una cuarta parte de nuestra vida la pasamos durmiendo. Seguro que este dato lo habrás escuchado mil veces. Es por eso que es tan importante atender a todos los elementos que rodean nuestro descanso.

Para descansar es conveniente acostarse cumpliendo favorablemente 3 puntos clave:

  1. Estado emocional: Muy importante es el estado en el que nos encontramos cuando nos acostamos. Nuestro estado emocional puede alterar y mucho nuestro descanso. No en vano, los fármacos o complementos alimenticios que ayuden a conciliar el sueño son de los productos más demandados.
  2. Ambiente: En este punto entran en juego la temperatura, que debe ser ligeramente fría, entre los 15 y los 19 grados centígrados según las últimas recomendaciones; las condiciones de luz, siendo la oscuridad total la que favorezca tanto la llegada como el mantenimiento del sueño; y la carencia de ruido (pese a que todos conocemos a alguien que es capaz de dormirse en medio de un concierto de rock).
  3. Comodidad: El colchón y la almohada son cruciales para dormir con comodidad ya que echarse sobre una superficie que no se adapta a nuestro cuerpo puede hacer que adquiramos una postura forzada que nos impida un buen descanso o despertarnos doloridos.

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de escoger una almohada?

Todos tenemos clara la importancia de estar tranquilos cuando nos acostemos, en que la temperatura sea la ideal, en el silencio, la oscuridad y el buen colchón. Pero la almohada… la almohada es quizá uno de los elementos al cual prestamos menos atención. Aunque afortunadamente esto está cambiando.

Tipos de almohada hay tantos como maneras tengamos de dormir. Es por eso que a la hora de decidirse por una almohada es fundamental saber cómo dormimos, porque de ello puede depender la calidad de nuestro sueño.

Por regla general se recomienda que la almohada pueda permitir una buena alineación entre la columna, el cuello y la cabeza. Aun así, nuestra almohada puede ser más gruesa o más fina, más grande o más pequeña, más blanda o más dura si nos permite un buen descanso y no nos despertamos doloridos.

Grosor

Si nuestra costumbre es dormir boca abajo, debemos escoger una almohada fina, de no más de 10 cm, y blandita.

Si dormimos boca arriba, nuestra elección será una almohada un poco más gruesa, de 10 a 13 cm y un poco más dura.

Las más altas estarían indicadas para los que duermen de lado. Unos 15 cm, pero lo ideal es tener en cuenta la anchura de los hombros ya que determinará si se necesita una almohada más fina o más gruesa.

Forma

Las almohadas no son tan solo un elemento para apoyar la cabeza. Muchas veces, para poder descansar bien necesitamos colocar almohadas en otras partes. Evidentemente las formas serán distintas para que se adapten a las zonas donde las coloquemos. Este es el caso de las almohadas para embarazadas, almohadas lumbares o para poder mantener las piernas algo elevadas. También las almohadas o cojines de viaje o la famosa almohada cervical, con su forma ondulada que tanto nos sorprendió hace unos años cuando apareció en el mercado.

La almohada cervical tiene una forma ergonómica indicada tan solo para dormir boca arriba en caso de problemas cervicales.

La almohada para apoyar la cabeza tampoco fue siempre un rectángulo blando y cómodo. La forma de la almohada es muy distinta a la de sus inicios. Se han encontrado soportes para la cabeza parecidos a una pequeña banqueta que datan de la antigua Mesopotamia y de la época del Egipto de los faraones.

Material

El material utilizado para las almohadas ha variado a lo largo de la historia. Las primeras almohadas encontradas a las que nos referimos en el punto anterior eran rígidas y estaban hechas de madera. También en China se encontraron almohadas de materiales rígidos (personalmente me cuesta llamar “almohada” a estos objetos).

En épocas más cercanas, las plumas, la lana, la paja y otras fibras vegetales eran los elementos que se utilizaban para añadir comodidad al descanso. Hasta que llegamos a los materiales sintéticos modernos.

La preocupación creciente por dormir mejor ha revolucionado la industria del descanso. Las innovaciones a la hora de fabricar colchones también ha arrastrado a las almohadas. Y es que colchón y almohada van de la mano. De hecho se recomienda que cuando se cambie de colchón se cambie también de almohada.

Actualmente en el mercado nos encontramos con un amplio catálogo donde poder escoger. Es muy importante que, independientemente del material por el cual nos decidamos, que este sea transpirable. También podemos encontrar almohadas con diferentes tratamientos para garantizar la higiene: antiácaros, antifúngicos, antibacterianos...

Tipos de almohadaSintéticos: los materiales sintéticos utilizados son polímeros tipo poliéster con los que se pueden fabricar almohadas con buenos resultados. Existen calidades de poliéster. Una almohada de poliéster de más baja calidad no tolerará muy bien los lavados, quedándose apelmazada. La ventaja del poliéster es básicamente el precio y su versatilidad.

Viscoelástica: la viscoelástica es también un material sintético realizado con poliuretano. No es una fibra, es una espuma cuya particularidad es su “memoria”. Esta memoria hace referencia a la capacidad que tiene este material de mantener la forma del elemento que ha estado apoyándose a él. La viscoelástica se adapta a la forma del cuerpo y disipa la presión, lo que la hace más confortable. Es, además, sensible a la temperatura. Más blanda con el calor, más firme con temperaturas más frías. Las almohadas de viscoelástica suelen tener un precio más elevado.

Látex: puede ser de origen sintético o natural. Es difícil encontrar almohadas de látex 100% natural por su elevado precio. Lo habitual es combinar látex sintético con un pequeño porcentaje de látex natural. Las almohadas de látex tienen una alta durabilidad, son ideales para personas corpulentas y para aquellas que tienen alergia a los ácaros.

Pluma: lo que más llama la atención de las almohadas de plumas es su ligereza. Son suaves, agradables y muy blandas. Es precisamente esta última característica lo que hace que las almohadas de plumas no sean adecuadas para los que duermen de lado o boca arriba. Esta almohada es la ideal para los que duermen boca abajo.

Cáscara vegetal: Menos conocidas pero no por ello menos cómodas, las almohadas rellenas de cáscara vegetal tienen también su público y pueden ser una opción la mar de interesante (personalmente, la mejor decisión para mi descanso nocturno). Tenemos distintas cáscaras que se utilizan para el relleno de las almohadas. Cáscara de mijo, cáscara de trigo sarraceno o cáscara de espelta. Estas almohadas son ideales para los problemas de cervicales, son permeables y se adaptan muy bien a las diferencias de temperatura. Este tipo de almohada es algo diferente a lo que estamos acostumbrados. De entrada nos sorprende el peso. Son almohadas pesadas que suelen pasar del kilo. Son más rígidas que otros materiales y son ruidosas. Sí, se nota el ruido de la fibra al cambiar de postura. Son ideales para dormir boca arriba y de lado. Su rigidez no las hace aptas para dormir boca abajo. Una de las grandes ventajas de las almohadas de cáscara vegetal es que puedes darle forma para adaptarla a tu contorno.

¿Con cuál te quedas?

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