Como superar el estrés de forma natural

Tener estrés ya no es un trastorno fuera de lo común, sino una consecuencia más de las prisas que nos impone un ritmo de vida marcado por el continuo desarrollo de la sociedad. Es importante definir el significado de la palabra estrés para poder comprender el concepto y el uso que se le da.

El termino viene de la palabra inglesa stress que significa tensión, fuerza, compulsión, someter a esfuerzo.

En medicina se utiliza el termino para referirse a procesos físicos, químicos o emocionales que producen una gran tensión y que pueden llevar a la enfermedad.

Desde hace ya varias décadas el estilo de vida y ritmo que nos impone la sociedad, ha incrementado notablemente los factores de estrés. La palabra estrés se utiliza de forma corriente para definir estados desarmónicos en todos los niveles de la población.  Sin embargo, por la frecuencia con que escuchamos, decimos y abusamos de esta palabra, es preciso conocer un poco mas los factores desencadenantes, las causas posibles y los recursos internos para superar y prevenir los efectos del estrés.

Todos sin duda nos sentimos identificados con mas de una de las señales o síntomas del estrés, como pueden ser la ansiedad, la confusión y la incapacidad para tomar decisiones, entre muchos otros. 

Primero aclararemos que el estrés no es el origen del problema, sino el nombre general que le damos a cualquier estado de desarmonía en nuestro comportamiento funcional, teniendo en cuenta que los factores que lo causan pueden ser de orden físico, químico emocional, sociocultural, de comportamiento o económicos. Podemos decir entonces, que un accidente, una enfermedad, una intoxicación, el sufrimiento psicoemocional o los hábitos perjudiciales son causa de estrés.

Debemos conocer los mecanismos que intervienen en los estados de estrés y tomar consciencia de los riesgos que pueden traer para la salud si dichos estados se presentan con frecuencia.

El sistema nervioso tiene mucho que ver en el control de nuestras reacciones.

Es un poderoso sistema que cumple las instrucciones del cerebro llevando y trayendo la información de todo el cuerpo para su procesamiento, solemos usar frases como, "tengo los nervios de punta" , "me crispa los nervios", "estoy atacada de los nervios" etc, estas palabras son claras sustitutas del termino estrés.

Nuestras reacciones frente al estrés, las controla nuestro sistema nervioso autónomo o vegetativo, este regula nuestros sistemas orgánicos internos (respiratorio, cardiovascular, digestivo, cutáneo, hormonal, urogenital) y funciona independientemente de nuestra voluntad; mientras que el sistema nervioso sensoriomotor o voluntario, rige los músculos y órganos de los sentidos, es un sistema de acción que podemos hacer actuar a nuestra voluntad para tensar, relajar, movernos o permanecer quietos.

Ambos sistemas trabajan conjuntamente, se sincronizan automáticamente manteniendo un equilibrio de reacción y reposo, según los cambios y necesidades que se presenten. Pero cuando se pierde esa sincronía o ese equilibrio, bien sea porque estamos sometidos a niveles elevados de presión constante o por que nuestra alarma de peligro se enciende llevándonos a una reacción intensa, las consecuencias y los riesgos pueden ser severos y debemos prestar atención profunda.

Como identificar los estados de estrés

Las señales que nos indican que podemos tener indicios de estrés no suelen se muy importantes pero conviene estar alertas para que no pasen a fases graves o complicadas.

  • La falta de concentración, la fatiga y desánimo frente a las tareas habituales puede ser una señal sobre todo si se presenta durante varios días, sin ver ninguna señal de vuelta al estado normal
  • El agotamiento y la dificultad de recuperación, dolores de cuello, espalda y contracturas
  • La depresión, sensación de tristeza sin un motivo real
  • Bajo rendimiento físico
  • La fatiga sexual, dificultad en la erección y el orgasmo
  • Nerviosismo, exceso de actividad, impaciencia, irritabilidad, tics, movimientos involuntarios
  • Trastornos de sueño
  • Acidez estomacal, estreñimiento o digestiones pesadas
  • Dolores de cabeza

Es nuestra actitud la que determina que el estrés sea una respuesta a una circunstancia excepcional o que se instale como un estado crónico como respuesta natural a cualquier situación.

La predisposición biológica y biográfica de cada persona puede determinar diferentes respuestas ante crisis similares. Cuando se produce un desequilibrio, no siempre el estrés es sinónimo de enfermedad, puede ser simplemente una respuesta fisiológica de adaptación circunstancial que acompaña a una respuesta emocional que puede ser pasajera.

De nuestra actitud depende en gran medida que el estrés sea un estado
de respuesta adaptativa a lo circunstancial o a lo excepcional.

Una vez comprendidas las diferencias entre las situaciones que generan estrés, podemos empezar a asumir prioridades y tomar medidas que nos ayuden a trabajar en la recuperación armónica de nuestro estado emocional y de salud.

Podemos servirnos de las alternativas en medicina natural y terapias que nos ayudan a abrirnos a nuevos enfoques de vida, donde la armonía entre la mente, el cuerpo y la naturaleza nos deparan una existencia saludable y una manera positiva de enfrentar y luchar ante cualquier situación o amenaza que se pueda presentar en el día a día.

Podemos empezar por transformar los hábitos y rutinas que se instalan en nuestra vida y de los cuales es muy difícil deshacerse ( el sedentarismo, la mala o rápida alimentación, el tabaco, el alcohol entre otros).

La dieta y el estilo de vida influyen

En los estados de estrés una alimentación inadecuada puede agravar el desequilibrio presente, también el entorno en que comemos es importante para una buena asimilación y digestión de los alimentos.

Una dieta que compense los estados carenciales, preferiblemente alimentos lo mas naturales posibles y elegir suplementos nutricionales adecuados.

Las vitaminas, los minerales juegan un papel importante en los estados de animo y disponibilidad de energía y fortalecen el sistema inmunitario.

Tomar infusiones a base de plantas medicinales que ayudan a disminuir la ansiedad. Las excitaciones nerviosas, fobias o estados depresivos se pueden tratar con plantas. Las plantas, especialmente las hierbas relajantes tienen infinidad de propiedades y ofrecen alternativas en la prevención de muchas situaciones de riesgo para nuestra salud y estado emocional. 

La práctica de algún deporte moderado o alternativas como el yoga, donde se trabaja la respiración, reducen enormemente la tensión y crean un estado de reposo para el corazón y el sistema vascular, son actividades que ayudan a resolver problemas de estrés y ansiedad.

Tomar baños relajantes durante un buen rato, es una terapia que puede curar, hay diferentes tipos de baños, con agua de mar, agua termal, baños de hierbas, sales, aceites esenciales, hidromasajes etc, que ayudan a quitar rigidez a los músculos, activan la circulación sanguínea, actúan sobre terminaciones nerviosas debajo de la piel, dan elasticidad a la piel, reducen la tensión muscular y de las articulaciones y en general proporcionan bienestar a todo el cuerpo incluso a la piel y favorecen la conciliación del sueño.

La aromaterapia también puede ser un aliado a nuestro favor en momentos de estrés, las esencias con mezclas de aceites aromáticos tiene efectos relajantes y beneficiosos para la armonía y el bienestar. Trabajar en equilibrio con la naturaleza ayuda mantener el estado natural de la salud.

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