Herpes simple. Qué es y como se puede tratar.

El virus herpes simple es muy común entre la población. Suele ser una infección asintomática y a quien se le manifiesta, lo hace de forma dolorosa y molesta. No existe cura, pero sí tratamientos, entre los que se encuentran alternativas naturales que previenen su aparición y consiguen reducir la intensidad y duración de los brotes.

VHS

No. No nos referimos a aquel sistema de grabación y reproducción de video que tan popular se hizo durante la década de 1980 y parte de los 90.

VHS son también las siglas de algo que no atiende a modas ni a la evolución de la tecnología: estamos hablando del virus herpes simple.

Existen 2 tipos de virus herpes simple, abreviados como VHS-1 y VHS-2, y están tan extendidos que afectan a más de dos tercios de la población mundial en el caso de VHS-1 (alrededor del 67% según datos de la OMS publicados en 2012) y al 11% en el caso de VHS-2.

El virus del herpes simple tipo 1 básicamente afecta la zona labial, de ahí que se lo conozca también como herpes labial. Aunque también puede afectar otras áreas de la membrana mucosa oral así como los ojos.

La infección suele cursar de forma asintomática, pero para las personas que sí presentan síntomas con la infección por VHS-1, estos suelen iniciarse con molestias en la zona afectada o próxima a ella, ya sea notando hormigueo, quemazón o picor. Molestias que acaban por desarrollarse en forma de úlceras o vesículas dolorosas.

Las úlceras se conocen también popularmente como "calenturas" o "pupas".

El herpes labial suele manifestarse más de una vez. Es decir, si has padecido un primer brote de herpes labial es más que probable que vuelvas a recaer. La frecuencia con la que aparece varía en cada individuo.

Tras la primera infección el virus permanece en fase inactiva hasta que se produce una situación que lo reactiva. Esta situación puede ser la simple exposición solar, situaciones de estrés, de fatiga, fiebre, abrasiones en la piel o tener la menstruación.

Hemos comentado que el VHS-1 afecta la zona labial u oral, pero también es susceptible de manifestarse en la zona genital, aunque tanto el contagio como las recidivas son también menos frecuentes.

La forma de transmisión es por contacto directo con el virus presente en las secreciones de la persona infectada, ya sea el portador sintomático o asintomático. Y la infección de VHS-1 genital se produce por contacto buco-genital.

En cuanto al VHS-2, es el conocido como herpes genital. Su transmisión se hace de forma prácticamente exclusiva por vía sexual, por contacto con la persona infectada al tener relaciones sexuales.  

La infección por herpes genital mayormente cursa de forma asintomática o leve. Pueden darse situaciones de sensación de hormigueo en las caderas, las nalgas o las piernas. También algo de fiebre y dolor (sobre todo durante el primer brote). Aunque también hay quien sufre los clásicos signos en los que aparecen ampollas o heridas en la zona genital y/o anal.

Las recurrencias de la infección van disminuyendo con los años. Pero no por eso debemos dejar de prestarle atención, ya que se trata de una enfermedad de transmisión sexual, común en países desarrollados y que afecta cada vez a más adultos.

Tratamiento

Como se ha comentado, no existe hasta el momento una cura para ninguno de los dos tipos de herpes simple. Los tratamientos que hay en la actualidad se centran en reducir la intensidad y frecuencia de las recidivas. Se trata con antivíricos tipo acilovir que detienen la propagación del virus y aceleran la curación frente a un brote agudo.

Los medicamentos para tratar el herpes no lo curan ni previenen la transmisión a terceras personas.

El problema con estos medicamentos son los efectos adversos que pueden causar, ya que son frecuentes situaciones de mareo, cefaleas, erupciones cutáneas, prurito y fotosensibilidad, así como episodios de fiebre y fatiga. Además, el riesgo de insuficiencia renal, problemas hepáticos y anafilaxia está también presente cuando los tratamientos deben ser continuos ante casos de recurrencias frecuentes. Todo esto hace plantear a muchos si tomarlos y buscar alternativas más seguras.

Alternativas

Cualquier persona es susceptible de contagio por VHS, y lo son más las que tienen la función inmune dañada o debilitada.

Y no nos estamos refiriendo solo a personas inmunodeprimidas. Situaciones cotidianas como el estrés ponen a prueba nuestro sistema de defensas, debilitan nuestras barreras y organismos oportunistas como el VHS tienen vía libre para multiplicarse.

Es por eso que conviene estar preparados, con un sistema inmunológico fuerte y resistente que pueda hacer frente a lo que se le presente.

Una vez más, la alimentación es clave. Alimentarse no es solo ingerir calorías que contribuyen a que ganemos más o menos peso o lo perdamos. La alimentación es lo que nos mantiene con vida. Aquello que por suerte podemos adaptar a nuestras preferencias y necesidades. Todo, sin perder la salud si lo hacemos correctamente.

Aunque no está directamente relacionado con las manifestaciones del herpes simple, más que nada por no existir líneas de investigación, sí que se ha relacionado la ingesta de altas cantidades de carbohidratos refinados con la alteración inmunológica, lo que llevaría a un aumento de las recidivas.

Fortalecer nuestras defensas con el aporte de carbohidratos complejos y otros nutrientes necesarios para ello como es el caso de las vitaminas A, B6, B12, C, D y folatos, y los minerales cobre, hierro y zinc, o en su defecto, en forma de complementos, son una apuesta, no a caballo ganador pero sí a quedar en las primeras posiciones.

La vitamina C, además, parece ser de ayuda a la hora de acelerar la curación de las lesiones de herpes. Varios estudios a lo largo del siglo XX han puesto de manifiesto esta propiedad de la vitamina C frente a la infección por VHS-1. Aun así, como siempre, se necesita profundizar más para evaluar el efecto y las dosis.   

La lisina es uno de los productos alternativos más utilizados para luchar contra el VHS.

La lisina es un aminoácido esencial presente en proteínas animales y legumbres y pobre en cereales y frutos secos.

Parece ser que la lisina ejerce un papel antagonista con la arginina, otro aminoácido, condicionalmente esencial (necesario solo en ciertas condiciones), precisamente más presente en cereales y frutos secos.

¿Qué tiene de interesante que la lisina y la arginina sean antagónicas?

Pues que la arginina es necesaria para la replicación del virus herpes simple y la lisina actuaría compitiendo con la arginina a la hora de ser absorbida y transportada, además de estimular la enzima arginasa, que metaboliza y degrada la arginina.

Se ha observado que el aumento de la ingesta de lisina en detrimento de arginina podría reducir las recidivas. Algunos estudios han sugerido también que las infecciones, a parte de ser menos frecuentes, han sido también menos severas y de menor duración.

Aunque no se ha establecido dosis óptima para el tratamiento del VHS, las recomendaciones se encuentran en un máximo de 3 gramos al día de lisina.

Sin duda, la lisina es una buena candidata para ayudar a mantener a raya esta molesta infección.

Tratamientos cutáneos

Cuando las pupas o calenturas aparecen, podemos ayudar a que estas se curen más rápido con aplicaciones localilizadas.

Como tratamiento cutáneo tenemos el zinc. Una buena pomada de zinc ayuda a secar las ampollas y a regenerar la zona afectada.

Parece ser que la vitamina E sirve también de apoyo a la hora de acelerar la curación de las heridas causadas por VHS. Una manera sencilla de conseguir vitamina E es pinchando una cápsula y aplicar el aceite 3 veces al día sobre las úlceras.

Para evitar la infección por herpes simple la prevención es la clave. Pero cuando esta está presente, y mientras no exista una cura definitiva, tenemos alternativas que ayudan a mejorar nuestra calidad de vida, tanto física como emocional.

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