Infección de orina en verano

El verano es la estación del año donde más riesgo hay de padecer una infección de orina. Se dan las condiciones ideales para que los microorganismos colonicen y se reproduzcan en esta zona tan delicada, siendo las mujeres las más afectadas. En el post de esta semana os explicamos los diferentes tipos de infección, como prevenirlas y como tratarlas de la forma menos agresiva posible.

Infección de orina, una definición genérica

La infección de orina es como popularmente se llama a la infección de las vías urinarias. A su vez, la infección de las vías urinarias se diferencian en función de la zona del tracto urinario donde se encuentre. Así:

  • Uretritis: si la infección se produce en la uretra, el conducto que va desde la vejiga al exterior
  • Cistitis: en este caso la infección afecta la vejiga
  • Pielonefritis: cuando la infección se encuentra en los riñones. En uno o en ambos.

La infección puede darse también en los uréteres, los conductos que salen de cada riñón. Aunque es poco frecuente que se encuentre tan solo en esta zona.

Todas tienen en común la fiebre ligera (aunque no quiere decir que esta no pueda subir), aumento de la frecuencia y la urgencia para orinar y ardor y dolor al hacerlo. Dependiendo de la zona afectada puede haber presencia de sangre o pus en la orina, dolor en el abdomen y o la parte baja de la espalda y, todo y la urgencia por orinar, dificultad para que se inicie e flujo.

Es importante que cuando sientas, si no todos, algunos de estos síntomas, acudas al médico para que te evalúe y emita un diagnóstico.

Verano, la estación más querida para las infecciones

En verano es más frecuente que se den casos de infección de orina ya que las condiciones ambientales lo facilitan: El aumento de la temperatura ambiente así como el aumento de la humedad (ya sea por la frecuencia de baño o por el sudor) son situaciones ideales para el crecimiento de microorganismos.

Normalmente, la propia flora bacteriana mantiene a raya los elementos patógenos evitando de esta manera la infección. Pero si, además de ofrecer unas condiciones ideales, alteramos el equilibrio de esta flora, facilitamos que estos intrusos se "cuelen", proliferen e inicien una infección.

¿Y qué situaciones son las que alteran el equilibrio microbiológico?

  • Utilizar jabones alcalinos: la flora íntima vive en un entorno donde el pH debe mantenerse ligeramente ácido por lo que conviene tener presente utilizar jabones con un pH alrededor del 5,5 e indicados para la zona íntima ya que no hacerlo puede y suele ser contraproducente. Hay quien además está muy preocupado por el olor corporal y tiene tendencia a usar jabones             perfumados. Error. Los perfumes, así como los colorantes tienden a irritar la zona y hacerla vulnerable.
  • Lavarse con demasiada frecuencia: En verano tenemos tendencia a lavar con más frecuencia esta zona de nuestro cuerpo y aunque tener una buena higiene corporal es importante (¡Por supuesto!) hay quien esta práctica la lleva al extremo. Pese a que se utilicen jabones adecuados, si sometemos esta delicada zona al lavado constante, corremos el riesgo de provocar que nuestra flora natural acabe alterándose, facilitando la proliferación de microorganismos no deseados.

Otras prácticas son también factores de riesgo:

  • Relaciones íntimas: en este caso los implicados son dos. Uno mismo y la persona con la que decidimos estar ya que ambos podemos ser causa y/o víctimas de una infección. La higiene, en este caso es imprescindible, tanto antes como después de mantener relaciones sexuales.
  • Utilizar ropa no transpirable: las fibras naturales como el algodón serán la elección más acertada para vestirnos, y más en verano. Utilizar tejidos que no permiten la transpiración favorecerán ese entorno húmedo que tanto gusta a los microorganismos patógenos.
  • Limpieza tras ir al baño: aunque suene escatológico, conviene puntualizar que tras defecar es importante tener en cuenta la manera como nos limpiamos. Al utilizar papel y limpiarse de atrás hacia delante corremos el riesgo de desplazar lo gérmenes a la uretra.

Prevenir la infección en verano

Una infección de orina puede tener como agentes patógenos a virus, bacterias  u hongos. En verano son las bacterias tipo E. Coli las principales responsables.Al igual que en cualquier otra época del año, lo mejor es actuar antes que la infección pueda producirse. Actuando sobre todos los aspectos mencionados en el punto anterior influimos sobre esos factores denominados "modificables" que favorecen la aparición de infecciones urinarias.

  • Utilizar jabones íntimos que respeten el pH de la zona, sin perfumes y sin colorantes
  • Mantener una buena higiene íntima sin caer en la obsesión. En ocasiones, con la sola utilización de agua es suficiente
  • Limpiarse antes y después de mantener relaciones sexuales
  • Utilizar ropa de tejidos naturales y transpirables
  • Evitar que se acumule humedad en exceso en la zona íntima. Secar bien después del baño
  • Cuando nos limpiamos y secamos, hacerlo de delante hacia atrás para evitar la contaminación

Cuando se tiene tendencia a tener infecciones de forma recurrente, conviene plantearse la utilización de complementos a base de arándanos o manosa.

Los arándanos rojos contienen unos componentes llamados proantocianidinas (PAC), sustancias fitoquímicas que se adhieren a las paredes de bacterias patógenas evitando que a su vez estas puedan hacerlo en las paredes del tracto urinario, por lo que evitan también el riesgo de infección.

Hace unas semanas, en nuestra página de Facebook compartimos con vosotros una interesante animación en la que se mostraba como los componentes del arándano y otros frutos rojos actuaban en este aspecto.

Podemos obtener estas valiosas sustancias consumiendo la fruta en sus diferentes presentaciones: bayas frescas, arándanos desecados, en forma de zumo y como complemento alimenticio, donde podemos saber la cantidad de fitoquímicos que ingerimos.

La manosa es otro de los componentes aliados de nuestro tracto urinario. Se trata de un monosacárido que, al contrario que sucede con otro monosacárido como la glucosa, no es metabolizado por nuestro organismo, siendo eliminado a nivel renal. Es por este motivo que la manosa es fácil encontrarla en las vías urinarias.

Al igual que los fitoquímicos presentes en los arándanos rojos, la manosa, o más concretamente la D-manosa, también tiene la particularidad de adherirse a las bacterias y por tanto, estas no pueden colonizar las células vesicales  y se reduce el riesgo de infección.

Tanto la manosa como los arándanos son los compuestos a tener en cuenta principalmente ante situaciones de infección recurrente.

Cuando nos ataca la infección

Sin lugar a dudas, ante un diagnóstico positivo de infección urinaria, el tratamiento médico con antibióticos es la primera y más segura elección.

Pero, como sabemos, los antibióticos no distinguen entre microorganismos “malos” y microorganismos “buenos”, por lo que nuestra flora, beneficiosa y necesaria, también se ve afectada y conviene recuperarla lo más rápidamente posible, sobre todo para evitar recaídas.

Los probióticos ayudaran a recuperar nuestra flora intestinal, que también se habrá visto afectada por la medicación.

Y, por supuesto, nunca está de más continuar con la ingesta de arándanos o D-manosa. En ocasiones, incluso se puede llegar a combatir la infección.

Porque ¿quien no quiere disfrutar de un verano tranquilo y de unas vacaciones sin infección?

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