Los beneficios del automasaje

Ese gesto tan característico que nos lleva a frotarnos las sientes o el cuello cuando notamos tensión fue evolucionando hasta convertirse en lo que hoy todos conocemos como masajes. Habitualmente realizados por terceras personas, los masajes se llevan a cabo con el fin de relajarnos, de liberar tensión muscular e incluso como parte de tratamientos para diferentes dolencias. Pero no siempre es necesario recurrir a un profesional para recibir un masaje. Nosotros mismos podemos hacerlo de forma efectiva en algunas situaciones.

El pasado del masaje

Diversas civilizaciones a lo largo de la historia dejaron documentado la utilización del masaje mediante representaciones pictóricas o por escrito, pruebas inequívocas que estas prácticas formaban parte de su cultura.

Quizá, y gracias en parte a las superproducciones de Hollywood, la civilización más antigua que nos venga a la cabeza sea la de la Antigua Roma y el afán de sus clases pudientes por frecuentar los baños termales y ungirse de arriba abajo para recibir masajes suministrados por esclavos.

Otras culturas como el Egipto de los faraones, la China de las dinastías, la antigua Mesopotamia, Grecia, así como la India y el mundo árabe, han dejado constancia del uso del masaje, tanto para fines lúdicos como terapéuticos.

Como siempre sucede a la hora de poner fechas sobre algo que comenzó hace muchísimo tiempo, el baile de números es realmente amplio. Aunque no está de más añadir que tocarse o frotarse un área dolorida con el afán de calmarla o simplemente relajarla se viene haciendo desde siempre y por todo, o casi todo, ser viviente (o si no, fíjate en los gatos y su fijación por frotar su espalda contra tus piernas).

Alrededor de los 4000 años tiene la representación más antigua que se conoce sobre la práctica del masaje. Este testimonio procede del antiguo Egipto y se halló en la tumba de un médico de la época. De Egipto pasó a la antigua Grecia y posteriormente el Imperio Romano adoptó también el placer de los masajes siendo ellos los primeros en profesionalizar el oficio.

En el continente asiático, China e India son los lugares donde más tradición existe, con documentos escritos datados entre el 1800 y el 1000 a.C.

Con el inicio de la Edad Media la técnica del masaje queda en desuso por razones obvias: la férrea moral represiva que consideraba el cuerpo, el culto al cuerpo y la desnudez como algo pecaminoso. Tras la caída del Imperio Romano y con la represión de la Edad Media, los árabes continuaron con su uso aportando nuevas técnicas gracias a su relación con Oriente. En occidente quedó casi en el olvido durante esa época, retomándose durante el Renacimiento.

Venga de donde venga, lo que está claro es que estos gestos que empleamos inicialmente por intuición o de forma refleja, instintiva, fueron evolucionando, perfeccionándose y diferenciándose hasta llegar a las múltiples técnicas de masaje que se practican en la actualidad.

El masaje y sus funciones

La RAE define el masaje como: Operación consistente en presionar, frotar o golpear rítmicamente y con intensidad adecuada determinadas regiones del cuerpo, principalmente las masas musculares, con fines terapéuticos, deportivos, estéticos, etc.

La palabra masaje tiene varios orígenes: del griego amasar, del hebreo palpar y del árabe frotar o tocar suavemente. Con un masaje podemos relajar. Pero también activar. Podemos tratar las áreas superficiales como la piel o zonas profundas como musculatura, tendones e incluso órganos. Con un masaje podemos centrarnos en lo terapéutico: el tratamiento de una dolencia, una descarga muscular, mejorar la circulación, recuperar la movilidad… También en lo estético, donde se utiliza por ejemplo para ayudar a movilizar depósitos de grasa, para relajar… y también podemos hacer uso del masaje en un plano más personal, para fortalecer los vínculos materno filiales, o en un plano íntimo cuando el masaje se realiza en pareja con un claro objetivo sensual o sexual.

Con un masaje no solo se trata la parte física, la parte emocional se ve también beneficiada. Con este amplio abanico de aplicaciones, los beneficios que nos aporta - y lo que nos gusta - es lógico que exista una gran variedad de métodos (aunque también se suma el hecho que el masaje es una de las herramientas terapéuticas más antiguas conocidas). Encontramos tantos tipos de masaje que acaba por ser habitual descubrir muchas técnicas, movimientos y gestos muy similares, por no decir idénticos, de un masaje a otro.

Efectos del masaje sobre el cuerpo:

  • A nivel dermatológico se consigue que la piel gane firmeza y elasticidad. La fricción y la activación circulatoria contribuyen a aumentar la temperatura de las capas superficiales.
  • En cuanto a la circulación, uno de los efectos más destacados es su activación ayudando a una mejorar la presión arterial (aumento de la sístole, disminución de la diástole).
  • Masajes sobre el sistema linfático son muy efectivos para movilizar la circulación de la linfa y sus sustancias contenidas.
  • Los músculos son los grandes beneficiados de un buen masaje. Muchos son los tratamientos que pueden aplicarse: tratar una contractura, masajes de descarga, contribuir a eliminar productos de desecho, ayudar a la recuperación tras una sesión física son algunos de campos en los que puede actuar.
  • Sistema nervioso. Masajear una zona dolorida es algo casi reflejo pero tiene una clara función terapéutica ya que de esta manera ejercemos cierto efecto sedante sobre nuestro sistema nervioso ya que reducimos la conductibilidad de nervios sensoriales y motores ayudando a reducir el dolor.
  • A nivel digestivo, el masaje puede actuar por un lado intensificando la eliminación de jugo gástrico y de bilis y por el otro promoviendo el movimiento peristáltico lo que facilita de este modo la evacuación.
  • En ligamentos y articulaciones, el masaje favorece la elasticidad. También se activa la formación de líquido sinovial. Esto ayuda a mejorar la movilidad articular y se disminuye así el riesgo de lesión.
  • A nivel emocional, un masaje ayuda a aliviar el estrés reduciendo la formación de cortisol, induce a la relajación, lo que contribuye a controlar la ansiedad

Para conseguir muchos de estos efectos, sin duda será necesaria la participación de un profesional. Pero uno mismo puede conseguir también mucho si sabe cómo hacerlo.

¡Masajéate tú mismo!

¿Por qué no? ¡Si todos lo hacemos a diario! Cuando pasamos largas horas delante del ordenador nos frotamos las cervicales, el cuello o los hombros. O cuando estamos mucho rato de pie, lo hacemos en las piernas o la parte baja de la espalda. Si estamos tensionados o estresados nos masajeamos las sienes. ¿Por qué no damos un paso más y le dedicamos más tiempo a ello?

Como se ha comentado en la introducción del post, no siempre es necesario recurrir a terceras personas para recibir un masaje. No hay que tener grandes conocimientos, tan solo aplicando conceptos básicos podemos ayudar enormemente nuestro cuerpo.

Las limitaciones en la técnica y accesibilidad a ciertas zonas del cuerpo son algunos de los puntos débiles del automasaje.

Las limitaciones en la técnica y accesibilidad en ciertas zonas del cuerpo son algunos de los puntos débiles del automasaje.Una de las ventajas del automasaje es que puede hacerse en casi cualquier lugar: en casa, en el trabajo, incluso en el coche o en el parque. En muchos casos no es necesario quitarse la ropa y tan solo debes estar cómodo, sentado en una silla, en la cama o en el suelo (te va a ir bien tener un cojín o una colchoneta fina).

Una vez tienes escogido el espacio, necesitas herramientas que te ayudaran o facilitaran en trabajo.

Hay masajes donde con tan solo las manos será suficiente, pero en otras ocasiones puede ser de ayuda algún elemento. Si te pones a buscar encontrarás muchos accesorios. Aunque no es necesario dejarse una fortuna. Con una pequeña pelotita y como mucho un rodillo suele ser suficiente.

Las cremas, aceites y tónicos te ayudarán en la labor de poder deslizar las manos con comodidad. Escoger un producto u otro dependerá del objetivo del masaje. Por ejemplo, una crema con efecto calor para activar la circulación antes de un evento deportivo, o un gel frío para aplicar en las piernas cargadas por el calor.

Si quieres trabajar con aromaterapia tienes aceites esenciales que puedes añadir a una base de aceite como un aceite de almendras, un aceite de aguacate o un aceite de jojoba.

Una vez lo tienes todo, ahora tan solo hace falta empezar.

En Internet encontrarás muchas páginas web y guías para el automasaje. Lo mejor son los vídeos prácticos. YouTube es una buena base de datos para ello. Escoge aquellos preferiblemente explicados por profesionales, básicamente fisioterapeutas. Nosotros tan solo te comentaremos que te entretengas un poco en buscar, encontrarás tanto técnicas únicamente manuales como aquellas en las que se ayudan de elementos auxiliares.

¡A disfrutar!

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Comentarios de usuarios

Alba

2020-01-02

Preferiría que el masaje me lo hiciera otro...pero supongo que automasaje también es relajante...xD.

Cebanatural

¡Por supuesto, Alba! Estamos contigo :-)

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