Del campo al plato en otoño

En otoño es quizá la época del año en la que el bosque nos ofrece más regalos. Principalmente son frutos, que han ido madurando durante el verano, lo que podemos encontrar con facilidad. Veamos qué cosas ricas son las que encontramos en nuestros bosques durante el otoño.

Otoño, época de madurez

El otoño es la estación ideal para disfrutar de los frutos que arbustos y árboles han ido madurando desde final de verano.

Si hace unos meses os descubrimos que el campo nos ofrece también plantas que podemos disfrutar en ensaladas (si quieres leer el post de abril clica aquí), no está de más recordar lo que el otoño pone a nuestro alcance para que nos demos cuenta que aun podemos pasear, disfrutar de la naturaleza y, de paso, recolectar algún que otro fruto y alguna que otra seta.

Nuestra selección de otoño

Castañas: fruto seco que obtenemos del castaño común (Castanea sativa). Se trata de un árbol que puede llegar a vivir varios siglos, de hoja caduca cuyos frutos (de 1 a 3) quedan escondidos dentro de una infrutescencia redonda y espinosa llamada cúpula o erizo. A diferencia de los otros frutos secos, las castañas tienen mayor proporción de carbohidratos (45%) y muy pocas grasas (1,2%). Interesante fuente de cobre, vitamina C, folatos y vitamina B6. Pueden comerse tanto crudas como asadas. Son muy versátiles en cocina, y es que con las castañas se preparan purés, salsas, postres (bizcochos, galletas, helados, púdines,…) y platos principales de carne.

Piñones: el piñón es la semilla del pino. El pino piñonero (Pinus pinea)es su principal representante y del que se obtienen los piñones que tradicionalmente consumimos. Existen otras especies de pino piñonero y de las cuales se recolectan también piñones para consumo, aunque en España (y Europa), Pinus pinea es la especie autóctona y de la que nos aprovechamos de sus frutos desde hace milenios.

El piñón se encuentra en una dura cáscara que crecen por pares bajo cada escama de la piña. Si mantenemos los piñones dentro de su cáscara pueden conservarse durante largos periodos de tiempo en ambiente fresco y con poca humedad. Contienen entre un 60 y un 70% de grasas, mayormente insaturadas, son ricos en fibra y también en proteínas (11-14%). Los piñones tienen mucha tiamina y niacina y una enorme cantidad de manganeso (un puñado de piñones ya nos cubren más de la mitad de nuestras necesidades diarias de este mineral), cobre y magnesio. De larga tradición en la cocina mediterránea, el piñón se consume también en una gran variedad de platos.

Importante conocer bien la planta antes de recolectar sus frutos. Existe una planta de aspecto parecido, el yezgo, de la misma especie pero tóxica. Saúco: el saúco (Sambucus nigra) es una especie curiosa. Mientras sus hojas, corteza y frutos inmaduros son altamente tóxicos, sus frutos maduros y flores pueden consumirse con total tranquilidad. Eso sí, desechando también la semilla. Los frutos se recolectan desde final de verano hasta bien entrado el otoño (depende de la zona) y, como se puede observar por su oscuro color, son muy ricos en antocianinas, un fitoquímico con gran capacidad para captar radicales libres. El fruto de saúco es también rico en fructosa, fibra, vitaminas A, C, B6 y hierro. Con las bayas de saúcos se preparan mermeladas y confituras o incluso agregarlas enteras en bizcochos, magdalenas y tartas.

Tanto las flores como las bayas pueden encontrarse formando parte de infusiones o como complementos alimenticios.

Madroños: ya os hablamos de él en un post que hicimos dedicado a los frutos rojos. Este arbusto mediterráneo de suave sabor dulce es rico en azúcares, principalmente fructosa, taninos y flavonoides de acción antioxidante. Es también muy rico en fibra y vitamina C.

Si salimos a pasear por el campo y nos topamos con madroños y sus maduros, abundantes y rojos frutos, es casi una cita obligada tomar unos cuantos y beneficiarnos de sus maravillosos nutrientes.

Escaramujos: un par de meses atrás escribimos un post sobre el escaramujo y sus beneficios para minimizar las molestias de la osteoartritis. Pero este rojo fruto típico de otoño y fácil de encontrar en todo nuestro territorio, es un interesante ingrediente en cocina. Como toda fruta roja, es rica en vitamina C y bioflavonoides de acción antioxidante. Se recolectan cuando presentan un brillante  y uniforme color rojo y ligeramente blandos al tacto pero con la piel firme. Pueden consumirse recién cogidos del arbusto (retirando las semillas internas) o bien recolectarse para preparar deliciosas jaleas, mermeladas y como parte de guisos de carne. El escaramujo puede encontrarse también en polvo o como parte de complementos alimenticios.

Este post podríamos alargarlo todo lo que quisiéramos ya que el otoño es generoso. La fauna los sabe, lo aprovecha y se aprovisiona para pasar las durezas del invierno.

Enebros, bellotas, endrinas, avellanas, moras, arándanos, níscalos, boletus… Como vemos, tan solo con dar un pequeño paseo por el campo la naturaleza nos premia y se nos presenta con todo su esplendor. ¡Aprovechémoslo!

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