Diurético

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Diuréticos y retención de líquidos

El agua es el nutriente que más abunda en el organismo y el elemento que más rápido se elimina. Las necesidades de agua varían según las características de cada persona (niños, adultos, ancianos, deportistas, algunas patologías…). Lo que está claro es que debemos mantenernos correctamente hidratados.

El agua se distribuye en nuestro cuerpo entre el líquido intracelular (dentro de las células) y el líquido extracelular (fuera de las células). El líquido extracelular se divide también en dos: líquido intersticial (envuelve las células) y plasma (forma parte de la sangre).

Cuando existe retención de líquidos es que se ha producido un desequilibrio en la distribución, concretamente cuando el líquido intersticial aumenta de volumen. Esta retención se conocida como edema.

Existen varias causas que pueden llevar a una retención de líquidos. La alimentación, rica en sal, aspectos hormonales, el sedentarismo, estar muchas horas en posiciones estáticas (de pie o sentado), patologías del hígado, corazón, riñones o tiroides o el consumo de determinados medicamentos son los principales. En todos los casos, el calor puede agravar la situación.

Mantenerse activo, beber suficiente agua y consumir los nutrientes que estimulen las funciones renales y ayuden a eliminar líquidos acumulados, serán elementos de gran ayuda en estos casos.