Calmar y dormir

Cuando se tienen problemas para conciliar el sueño, lo primero que debemos hacer para ayudar a solucionarlo es identificar las posibles causas. Lo más probable es que algunos hábitos contribuyan a dificultar nuestra capacidad para dormir. Sin embargo, cuando no existe una causa evidente, existen remedios naturales que pueden ayudar a controlar la situación y facilitar el descanso.

Calmar y dormir

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Sueño y Nervios

Las alteraciones del sueño son muy comunes y para quien lo padece puede llegar a ser desesperante cuando no se encuentra una solución. El primer paso para encontrar un remedio a esta situación es identificar las causas del insomnio. Hábitos de vida inadecuados, horarios que no coinciden con los ciclos de sueño-vigilia, estrés, preocupaciones y conflictos y como los vivimos suelen ser motivo de alteración del sueño. Y cuando los problemas de sueño se alargan en el tiempo pueden llegar a suponer una amenaza para la salud.

Aunque la solución está en encontrar y trabajar la raíz del problema, los remedios naturales, junto a una mejora de nuestros hábitos, pueden ayudar a controlar la situación.

Es importante ser conscientes que la solución no llegará de un día para otro. La mejora en la calidad del descanso se producirá de forma progresiva, hasta lograr tener un sueño reparador. Además, modificar rutinas no es fácil, aunque con unas pautas y el apoyo de sustancias naturales que favorecen el sueño, se puede lograr un descanso de calidad.

  • Empezar por levantarse cada día a la misma hora. Aunque se haya ido a dormir tarde. Poco a poco iremos acostumbrándonos a acostarnos antes para cumplir con las horas de sueño.
  • Si el tiempo y la luz lo permite, salir a la calle al poco de levantarse. Cuando amanece más temprano podemos beneficiarnos de los primeras horas de luz natural.
  • Empezar el día haciendo ejercicio es una buena forma de activar nuestro cuerpo.
  • Reducir todas aquellas actividades que generan estrés, sobre todo antes de acostarnos, ya que podemos activar nuestro sistema nervioso y dificultar la llegada del sueño.
  • Comer con tranquilidad. Prestar atención a los momentos en los que realizamos las diferentes comidas contribuirá de forma positiva a nuestras digestiones. Las prisas nos son amigas de la digestión.
  • Que nuestros alimentos sean de calidad. Evitar el consumo de ultraprocesados y basar nuestra dieta en productos frescos.
  • Cenar de forma ligera. Minimizar la ingesta de aquellos alimentos más difíciles de digerir y reservarlos para otros momentos del día.
  • Que nuestra última comida del día no sea cerca de la hora de acostarse.
  • Tras la cena, realizar actividades tranquilas como leer, escuchar música, e incluso, tomar una ducha caliente si no hace excesivo calor.
  • También podemos ayudar a la producción de melatonina de nuestro cerebro evitando la exposición a la luz azul evitando el uso de pantallas e iluminando nuestras estancias con luz tenue.
  • Para la ropa de cama, usar tejidos de fibras naturales que permitan la transpiración como el algodón. Lo mismo para la ropa que nos pongamos para dormir (pijamas, camisetas…).
  • Si es necesario, contribuir a un mejor descanso contando con el apoyo de aromaterapia, como el aceite de lavanda, extractos de plantas como la valeriana o con melatonina, la hormona que ayuda a conciliar el sueño más rápido.