Bálsamos

Se muestran 1 - 6 (de 6)

Bálsamos

Los dolores musculares suelen producirse por sobrecargas, malas posturas, debilidad muscular, lesión, estrés o tensiones desarrolladas por problemas emocionales. En el peor de los casos, el dolor puede ser signo de infección, alteraciones en el tejido conectivo o trastornos de origen reumático como la artrosis y la artritis, entre otros.

Para tratar las molestias musculares y articulares conviene conocer de antemano la causa a fin de determinar el tipo de terapia que se debe aplicar. No obstante, cuando surgen molestias musculares se puede buscar alivio del dolor con métodos naturales no invasivos, como los bálsamos relajantes, que ayudan a reducir la inflamación, tanto si es debido a un problema muscular pasajero como si se debe a una alteración articular.

Ante un dolor muscular causado por el sobreesfuerzo, por un movimiento mal hecho, una contractura o tensión, la fricción de la zona afectada con un bálsamo adecuado estimularía la circulación y ayudaría a reducir la tensión.

Es conveniente saber el tipo de bálsamo que se debe aplicar según la molestia que se presente. Por ejemplo, si se desea relajar a nivel muscular y reducir la sensación de dolor de una articulación, lo ideal es aplicar un bálsamo con efecto calor. Sin embargo, en caso contrario, si se necesita rebajar las molestias tras un golpe o contusión, lo adecuado es aplicar un bálsamo con efecto frío.