Artrosis

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La artrosis

La artrosis se produce cuando el cartílago que recubre las articulaciones se desgasta. El cartílago sirve de protección formando una especie de almohadilla que evita el roce entre los huesos articulados y permite la movilidad natural del esqueleto.

Cuando el cartílago se desgasta hasta producirse una destrucción parcial o total del mismo, el roce entre los huesos causa dolor y la limitación en la funcionalidad y movimiento de las articulaciones afectadas. Las articulaciones más susceptibles de presentar artrosis son las de la cadera, la rodilla y los dedos de las manos.

Con el paso de los años el cartílago pierde la capacidad de regenerarse. Lamentablemente la artrosis no tiene cura definitiva. No obstante existen remedios que ayudan a ralentizar el desgaste y evitar la progresión, especialmente en las articulaciones más afectadas.

Una vez que se han detectado señales de artrosis, lo primero que se debe hacer es controlar el peso. El sobrepeso no solo afecta nuestra salud, también la de las articulaciones ya que la sobrecarga hace que sufren más. El sobre esfuerzo por trabajos o actividades físicas difíciles también puede ser causante del desgaste que origina la artrosis.

El ejercicio es primordial, puesto que una musculatura reforzada en conjunto con los huesos soportan mejor las cargas y estas se reparten de forma más equitativa.

Mantener la hidratación de los cartílagos es fundamental para su regeneración, ya que estos están formados por colágeno y fibras capaces de retener grandes cantidades de agua. Es normal que exista un desgaste debido al uso, sin embargo es importante también ayudar a que este desgaste sea lo más lento posible.

Prevenir la aparición de la artrosis es fundamental si se quiere llegar a una vejez independiente y con calidad de vida. Y como en la mayoría de las condiciones de salud, depende del estilo de vida que se lleve y en ello influye la dieta y el ejercicio.